NUNCA ES TARDE PARA APRENDER

Recuerdo a mis 11 años ver Argentina campeón del mundo en México 86′. Con el tiempo llegué a pensar que aquello fue casualidad y que Maradona lo había ganado solo.

Llegó el año 2000 y sus logros deportivos seguían en aumento. Sin embargo, el país se caía a pedazos, el 50% vivía por debajo de la línea de pobreza, sobraban saqueos, muertes, secuestros express, corrupción y mucho dinero para destinar al deporte.

Me preguntaba -pregunto- cómo bajo esas circunstancias podía ser que ellos llegaran a definir en tantas disciplinas y nuestros deportistas no.

En fútbol están entre los cinco mejores del mundo; a nivel sudamericano Boca Juniors salió campeón en el 2000 y 2001 y campeón del mundo en el 2000.

Son constantemente campeones sudamericanos y mundiales a nivel de juveniles. Basta recordar su primera vuelta olímpica en Uruguay en el Sudamericano Sub.20 disputado hace unos días.

Además tienen…

  • A las leonas del Hockey sobre césped entre las tres primeras del mundo.
  • A 10 tenistas entre los primeros 70 del mundo y están entre los cuatro mejores en la Copa Davis.
  • Un par de boxeadores campeones del mundo.
  • Un equipo de Volley entre los cinco mejores del mundo.
  • En básquetbol son subcampeones mundiales y campeones olímpicos.
  • En golf tienen un par de jugadores que se entreveran con los mejores.
  • En motociclismo tienen a Porto, a quien seguro le queda poco de carrera pero al menos ha ganado alguna competencia y se ubica entre los 4 mejores de su categoría.
  • En natación tienen a Meolans campeón del mundo en 50 metros y quien se dio el lujo de ganarle este año nada menos que al australiano Ian Thorpe.
  • En Rugby están entre los 6 mejores del mundo.
  • En Hockey sobre patines en la rama masculina salieron campeones del mundo.
  • En Windsurf tienen a Espinola medallista olímpico en dos oportunidades (1996′ y 2000).
  • En Beach Volley tienen una pareja que está segunda en el mundo.
  • Si les faltaba algo, en la NFL (fútbol americano) Martín Gramática obtuvo un super bowl con su equipo Tampa Bay anotando 12 puntos en la final.

Hablamos de 14 disciplinas a primer nivel mundial pero repasando a nivel sudamericano encontramos a los argentinos dominando otros deportes; por ejemplo, el Handball donde son los mejores tanto en hombres como en mujeres.

Parecen del primer mundo, da la sensación de que el Ministerio de Deportes los ayuda, que sus canchas de fútbol son billares, que tienen buenas concentraciones, buenas pelotas, buenos centros de alto rendimiento, buena alimentación y todas esas “excusas” y/o realidades que se invocan en este país cuando a nosotros nos va mal.

Por suerte los conocemos, están cerca y sabemos que nada de eso es cierto. Por desgracia están lejos como para que estos logros los podamos disfrutar nosotros. Quizás estemos a tiempo de aprender.

No nos engañemos más. Vamos a no echarle la culpa a la crisis, falta de apoyo, decir que en ellos triunfan porque son 10 veces más que nosotros como si la cantidad fuera sinónimo de resultados.

Si ello fuera así países como China o la India dominarían absolutamente todos los deportes y otros como Holanda no tendrían destaque.

Hay un poco de todo. Miremos enfrente y saquemos lo positivo. Ellos hoy tienen una realidad social peor que la nuestra sin embargo, nos demuestran que con amor propio y el talento natural se pueden definir muchas cosas sin que por ello se deba decir que fue por causalidad.

Justamente, para que la medalla obtenida por Milton Winants no sea eso, pura casualidad, algo debe cambiar.

Para que alguna vez podamos volver a clasificar a un mundial o juego olímpico de basket, algo debe cambiar.

Para que alguna vez podamos volver a definir un mundial de fútbol, algo debe cambiar.

Para que nuestros atletas de “deportes menores” no tengan que estar más preocupados por financiarse que por competir, algo debe cambiar.

Quizás si miramos para enfrente podamos rescatar algo. Si siempre rescatamos lo malo de los argentinos no vamos a progresar nunca; quizás sea hora de empezar a buscar dónde está la clave de sus éxitos deportivos.

Total… nunca es tarde para aprender.

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