Han pasado más de 10 años de la muerte de uno de los más grandes pilotos de la historia de la Fórmula 1 y siguen apareciendo comparaciones entre el brasileño y el actual campeón, Michael Schumacher, que llevan a su vez a compararlos a ambos con el pentacampeón argentino, Juan Manuel Fangio.

Lamentablemente en estos casos se termina cayendo en frases hechas y sobre todo, en la falta de imparcialidad producto del gusto que pueda tener cada uno por un piloto en particular ya sea porque lo vio, es de su nacionalidad, le resulta simpático, admirable o cualquier otro motivo.

No pretendo dar un veredicto respecto a quién entiendo fue mejor sino marcar ciertos argumentos que siempre veo se dejan de lado a la hora de hablar de este tema.

Lo de Fangio fue extraordinario, por lo que significaba correr en los años 50′, con medidas de seguridad que no existían y cuando un accidente era sinónimo de muerte.

Como él siempre manifestó, supo elegir año a año el mejor auto y producto de ello es que ganó sus cinco títulos con cuatro marcas diferentes.

Senna y Schumacher corresponden a una época diferente de la F1 donde la exclusiva habilidad conductiva fue dando paso a la electrónica, ingeniería, telemetría, y varios etcéteras que se fueron poniendo al servicio de un auto de carrera. De todas formas no cualquiera maneja un F1.

Antes que Schumacher otros se sentaron en un Benetton y no trascendieron; luego de su partida sucedió lo mismo y la escudería sólo pudo ganar una carrera en las siguientes seis temporadas, hasta su desaparición.

Significa que Schumacher ayudó, en poco más de dos años, a desarrollar un auto y llevarlo a lo máximo para que, además de ganar el campeonato de pilotos (1994/95) la escudería obtuviera su único título de constructores en 1995.

Se dice que ahora el alemán gana porque Ferrari es la escudería con más dinero y en definitiva el mejor auto.

Se olvidan que Schumacher llegó al equipo en 1996 y que recién en su quinta temporada con la marca italiana pudo conseguir el primer título.

Olvidan también que Ferrari siempre fue el equipo con mayor presupuesto y que sin embargo, habiendo pasado pilotos de la talla de Villenueve, Prost y Mansell, por nombrar tres grandes, no pudieron consagrarse campeones, necesitando 16 temporadas para un nuevo título de constructores y 21 para el de pilotos.

En ambos casos la “mala racha” la cortó Schumacher quien consiguió, desde entonces, en forma consecutiva, seis y cinco títulos respectivamente.

Significa que Schumacher, más allá de su manejo, ha sabido comprender y utilizar toda la tecnología que ha estado a su alcance para desarrollar los autos que conduce y llevarlos a lo más alto.

Además, los que dicen que siempre corrió con el mejor auto, no deben olvidar que los mejores momentos de Ayrton Senna, fueron cuando tuvo el motor Honda a sus espaldas, en campeonatos “monótonos” disputados únicamente con su compañero de equipo, el francés Alain Prost.

El brasileño ya no fue el mismo cuando su coche pasó a ser empujado por el motor Ford.

Sin dudas que el máximo talento del brasileño se demostró en sus inicios con el modesto Toleman Hart y el recordado Lotus Renault, con el cual ganó su primer carrera (en Portugal 1985).

Lo mismo sucedió hace pocos años atrás con los Williams de Hill y Villenueve. Ganaron sin despeinarse sus campeonatos (96′ – 97′) al tener el motor Renault y luego ninguno de los dos logró destacarse en otras escuderías. Incluso Williams pasó a ser un equipo más hasta asociarse con BMW donde hasta el momento, tampoco ha ganado una sola carrera.

Por eso hay que ser muy medido y no caer en frases hechas al momento de hacer comparaciones. Fangio fue un monstruo, Senna también, pero Schumacher no se les queda atrás. Desde su estado físico inigualable, pasando por su manejo tanto en lluvia como en seco, hasta la forma de poner a punto un auto, hacen que sea un piloto completo e seguramente en el futuro inigualable.

Muchos tratan de opacar su éxito por las “repudiables” órdenes de equipo que se han dado en el último tiempo. Cuidado!, no olviden que Fangio ganó su cuarto título del mundo luego de que su compañero de equipo (Peter Collins) le cediera su auto en el Gran Premio de Italia de 1956, deteniéndose en boxes y abandonando la carrera, en aras de favorecer a su compañero y llevarlo a la victoria.

Seguramente nadie cuestionó aquél episodio como ahora se hace con el alemán. Aquello estaba permitido, lo de ahora también. Ambas cosas no son agradables para el espectáculo pero ello excede a los involucrados y pasa exclusivamente por el reglamento.

No olvidemos que Schumacher también se privó de ganar un par de carreras; una en Malasia 1999 a manos de Irvine (cuando volvió de su fractura sin chances de pelear el título) y la otra en Indianápolis 2002 (a Barrichello en señal de agradecimiento por haberle “cedido” algún Gran Premio).

También se lo critica por sus toques en Adelaida 94′ con Hill y en España 97′ con Villenueve. En el primer caso cabe preguntarse si realmente fue un acto forzado y mal intencionado, como sin dudas lo fue el de 1997.

En aquella carrera Hill tenía más de 20 vueltas para buscar pasar al alemán en otro lugar del circuito y no en la curva más cerrada; sin embargo, preso de la ansiedad, equivocó el procedimiento y arruinó su carrera y posibilidades de ser campeón ese año.

Lo de Jerez en 1997 si bien fue una mancha en su carrera, por demás censurable, no queda muy lejos de lo que fue la actitud de Prost contra Senna en 1989 para conseguir su tri campeonato (en la chicana de Suzuka), ni la maniobra “suicida” del brasileño contra el francés, a 250 km/h en la primera curva, de la primera vuelta, en el mismo circuito y al año siguiente, para la obtención de su bi campeonato.

POR ESO, COMO EN TODAS LAS DISCIPLINAS DEPORTIVAS, MEJOR QUE COMPARAR ES DISFRUTAR.

A Fangio no lo vi correr pero alcanza leer lo básico de la historia de la F1 para admirarlo. De Senna y Schumacher vi todas sus carreras y seguramente a ambos les deba la pasión que hoy siento por este deporte.

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