Diego Forlán convocó a una conferencia de prensa para anunciar su retiro de la selección nacional; lo hizo desde Japón en una actitud que, al menos yo, no comparto.

A FORLÁN HAY QUE AGRADECERLE, como a tantos otros jugadores a lo largo de la historia, por todo lo que le dio al seleccionado uruguayo, y punto.

Entiendo que FORLÁN NO ES QUIÉN PARA DECIR QUE DEJA LA SELECCIÓN CUANDO LA SELECCIÓN HACE MESES LO DEJÓ A ÉL.

Soy de los que cree que tras llegar a lo máximo uno debería retirarse, sin importar la edad, como por ejemplo hizo Philip Lahm -capitán de la selección alemana- tras haber salido campeón mundial.

Pero que un jugador de 36 años, que venía siendo suplente, diga que se retira de la selección me parece una falta de respeto.

Vía twitter escribía algunos meses antes del mundial que varios jugadores “del ciclo Tabárez” debían abandonar la selección pasara lo que pasara, tras el último partido del mundial 2014.

Más allá del rendimiento de Lugano o Forlán, líderes del proceso que llevó a la selección al primer nivel mundial, ambos tenían que estar en Brasil por lo que podían aportar más afuera que adentro de la cancha.

Pero hasta ahí llegaba su ciclo. Con el último partido del mundial (terminó siendo Colombia) terminaban sus convocatorias.

FALTÓ GRANDEZA DE ALGUNOS (jugadores) E INTELIGENCIA DE OTROS (técnico y dirigentes) PARA ORGANIZAR UNA MERECIDA DESPEDIDA.

Debió aprovecharse el que en principio sería el único partido que había en el estadio previo a la Copa América de Chile para homenajear, agradecer y despedir a varios jugadores que dieron mucho dentro y fuera de la cancha: Forlán, Lugano y Diego Pérez son los más renombrados pero da gusto escuchar a los que aún permanecen en la selección hablar de la importancia y ascendencia de Scotti, Eguren, Abreu o Juan Castillo, por poco que hayan jugado.

Era el de Costa Rica un partido amistoso a ocho meses de la Copa América; mejor imposible pero, como tantas veces, se optó por la decantación.

Así llegamos a esta demostración de soberbia que entiendo nada bien le hace a la selección. Por algo Scotti, Abreu y el propio Lugano no compartieron el proceder del ex 10 de la celeste.

Forlán debió pensar en otras glorias de nuestro fútbol e irse en silencio, como ellas.

Recuerdo el caso de una leyenda como Rodolfo Rodríguez, quien tuvo el récord de partidos jugados con Uruguay -antes de que quedara en manos de Forlán- y que con Uruguay salió: campeón de América juvenil, mayor y de la Copa de Oro de 1980; además ganó con un club de nuestro país, otro campeonato de América y del mundo.

Rodolfo Rodríguez era el golero titular y capitán de cara al mundial de México 86’. Tuvo la desgracia de lesionarse infelizmente con un compañero en el amistoso previo al viaje siendo ese el último partido jugado por él en la selección. Tenía tan solo 30 años; jamás nadie lo llamó para hacerle un mínimo homenaje.

Claro que el hecho de ser un país desagradecido con sus glorias no es culpa de  Forlán y los jugadores de fútbol sino de las autoridades de este país; las vinculadas al fútbol y al gobierno, todas!

DE TODAS FORMAS PREFIERO SER AGRADECIDO Y DECIRLE A FORLÁN:

Forlán copa américaGracias por haberme permitido ver a un uruguayo goleador de un mundial.

Gracias por contribuir, de manera sobresaliente, a una de las mejores actuaciones del seleccionado de los últimos 40 años y permitirme ver a Uruguay entre los 4 primeros de una Copa del Mundo.

Gracias por contribuir en la obtención de otra Copa América y darme la oportunidad de gritar 2 goles tuyos en el Monumental.

Me quedo con eso, con lo que hiciste dentro de una cancha de fútbol por mi selección; gracias y suerte en lo que viene!

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