Tras la eliminación de ayer contra Argentina por penales muchos afirman que la selección de Colombia fracasó en esta Copa América. ¿Es válida ésa afirmación?

¿No será que se la elogió o sobrevaloró por lo acontecido en el pasado mundial?

Esta desazón que puede tener hoy el pueblo colombiano se asemeja a aquella vivida en 1994 cuando en la previa del mundial, tomando en cuenta el inolvidable triunfo obtenido ante Argentina en Buenos Aires (5-0), muchos se animaron a decir que estaban para salir campeones del mundo.

Lo cierto es que tras dos derrotas (Rumania y Estados Unidos) quedaron rápidamente eliminados.

Ahora la expectativa era enorme. La prensa internacional lo daba como favorito. Pero una cosa es jugar en América, contra selecciones americanas cada vez más parejas y competitivas  y otra contra Grecia, Costa de Marfil y Japón.

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James Rodríguez convirtiendo en el partido que Colombia le ganó a Japón 4 a 1 en Brasil 2014

Colombia en el mundial pasó la primera serie sin problemas y ante selecciones que no le ofrecieron resistencia; tras ello, en octavos de final, se encontró con una selección uruguaya ideal para potenciar su juego.

La celeste venía de sufrir la expulsión del mundial de su mejor jugador y, además, era (es) un equipo lento que tiene por costumbre “regalarle” la pelota al rival. En este caso, eso permitió a los cafeteros hacer lo que mejor sabe, manejar la pelota y con eso controlar el partido.

Cuando Colombia en cuartos de final de aquél torneo se encontró con el primer equipo que salió a atacarlo y jugarle de igual a igual, no tuvo la más mínima chance de obtener la victoria. Brasil lo eliminó siendo superior de principio a fin.

Entonces, no es que Colombia haya sido una maravilla en Brasil 2014 ni un rotundo fracaso en Chile 2015. El fútbol se ha emparejado, los partidos se definen por detalles y en esta oportunidad, ésos detalles no estuvieron del lado colombiano.

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