Son varios los elementos por los cuales se puede afirmar que la Copa América, edición tras edición, va perdiendo el prestigio que alguna vez la llevó a ser considerada el evento más importante de selecciones luego de un mundial; de hecho, por 14 años se desarrolló sin que existiera la citada contienda.

I. En primer lugar se trató de un evento exclusivo de la Confederación SUDAMERICANA de Fútbol; de nadie más. Siempre estuvo -y está- regulado por su ente madre, la Conmebol.

Producto del dinero y la corrupción llegó México. Suena fuerte pero no lo digo yo, lo acaba de decir el FBI dando cuenta que los manejos turbios por los cuales se pidió el procesamiento de varios dirigentes de FIFA -la mayoría de Concacaf y Conmebol- datan de 1991.

Da la casualidad que los dirigentes de aquella época decidieron dar ingreso a México a la Copa América de selecciones, en el año 1993 y posteriormente invitar a sus equipos a la Copa Libertadores, a partir de 1997.

Ello, sin tener en cuenta el papelón que significó invitar a Japón en 1999. Sí, una Copa América con Japón!

Si la explicación de que esté participando México es el dinero o cantidad de televidentes, inviten a China o la India que seguro les será más redituable.

Por si fuera poco, los mexicanos se burlan del torneo mandando equipos de segunda categoría para luego ir a jugar la impresentable Copa Oro; un triangular que siempre definen EEUU, México y la “potencia” de turno, actualmente, Costa Rica.

II. En los últimos años tuvimos otros elementos dignos de la época romana que llevaron, por ejemplo, a que algún país poderoso del continente renunciara a participar.

Por supuesto riesgo de amenaza terrorista la selección Argentina decidió no concurrir a la edición de 2001 en Colombia. Podemos pensar que eso pasó hace un siglo pero no, fue hace nada más que 14 años!

III. Otra payasada que ya es hora de ir cambiando y que ha beneficiado a casi todos los que participan es el “Calendario fácil para el local”.

Digo que benefició a casi todos ya que, con el actual formato iniciado en 1993 y hasta esta edición, falta Brasil para que “se complete la vuelta” y todos los sudamericanos hayan organizado el evento desde entonces. Y en todos los casos se repite la constante:

a) evitar, salvo una catástrofe, a Argentina y Brasil no sólo en 1ra ronda sino en cuartos de final;

b) tener a Bolivia o Venezuela como “el fácil” del Grupo;

c) ello sumado a tener más descanso en todos los partidos hasta una hipotética final.

IV. Impresentable sistema de clasificación. ¿Hasta cuándo seguirán clasificando los dos mejores terceros? Mientras la FIFA eliminó en 1998 este absurdo mecanismo en América seguimos dando lugar a la especulación y suspicacia.

No sólo carece de seriedad hacer clasificar a los terceros sino que, además y para hacerlo completo, se juegan los últimos partidos de cada serie en distintos días y horarios, es decir, con resultados vistos.

¿Quieren que clasifiquen dos terceros? Pues bien, hagan jugar los seis partidos de la última fecha TODOS a la misma hora.

Porque no me vayan a decir que lo arreglamos invitando más países de la Concacaf para llegar a 16 y así permitir que sólo clasifiquen los dos primeros.

NO! La Copa América es el nombre de un torneo que fue, y debe ser, exclusivamente para países sudamericanos.

V. Descreimiento hacia todo lo que sea la autoridad, empezando, lógicamente por el arbitraje. En este continente los árbitros padecen las faltas de respeto más grandes que se puedan concebir: empujones, ademanes e insultos además de las ya clásicas y hasta insoportables protestas por absolutamente todo.

A modo de ejemplo tenemos el “empujón” de Cavani al juez de línea en el partido contra Chile. El uruguayo entendió que éste se había equivocado y no tuvo mejor idea que ir a pecharlo! Poco importa ya si la infracción estuvo bien cobrada o no, hay que partir de una premisa, el respeto a la autoridad.

SI POR UNA PROTESTA NO TE DAN VUELTA UN FALLO, MUCHO MENOS POR INCREPAR O GOLPEAR A UN ÁRBITRO

Esto sólo se va a terminar cuando la FIFA mandate a los árbitros a actuar de manera intransigente en el sentido de que, ante la más mínima protesta se proceda a amonestar y ante el más mínimo roce, ademán o insulto, se expulse.

ALCANZA CON PONER EL EJEMPLO DEL RUGBY, deporte “violento” por naturaleza donde los jugadores saben de antemano que, en el acierto o en el error, “EL ÁRBITRO SIEMPRE TIENE RAZÓN”.

A nadie se le ocurre increpar, menos aún empujar a un árbitro; ¿por qué?, porque las sanciones son tremendas! Como las de Luis Suárez en Brasil, todas!

VI. Le demostramos al mundo que nuestros deportistas son físicamente inferiores a los de otras partes del mundo. POR ELLO, EN CUARTOS Y SEMIFINALES HEMOS ELIMINADO LOS ALARGUES. Algo inconcebible!

Para la final sí, para dos fases previas no. Si le quieren encontrar una explicación lógica no la van a encontrar.

Ya saben qué opino sobre los alargues. No viene al caso repetirlo sino marcar la contradicción dentro del mismo torneo.

VII. Si de contradicciones hablamos tenemos esta perla. LA CONMEBOL NO ACTÚA DE OFICIO! LO HACE SÓLO A INSTANCIA DE PARTE! 

Si bien la  Conmebol está subordinada a la FIFA y esta actúa de oficio parece que aquella, a través de su reglamentación y órganos competentes, ha decidido no hacerlo salvo denuncia de parte.

Significa que si Luis Suárez mordía en la Copa América, salvo que el damnificado hubiera denunciado, no habría existido sanción. Un disparate!

Otra… cuando se expulsó a Neymar tras el partido con Colombia las primeras informaciones que llegaron indicaban que los 4 partidos de sanción (roja directa más agresión) debían ser cumplidos en competencias de Conmebol (Copa América) y no en las próximas eliminatorias como sí se dijo, inmediatamente, que debía hacer Cavani por doble amarilla y expulsión que sufrió contra Chile.

Algo que era absurdo y violatorio del principio de igualdad fue corregido a las pocas horas; tanto como la sanción a Jara que inicialmente fue de tres partidos, comunicada “de parado” ante algunos periodistas por un boliviano que no sabía ni dónde estaba parado quien afirmó, rotundamente, que LA SANCIÓN ERA INAPELABLE. Pues bien, a los cinco días la pena pasó de 3 a 2 partidos.

En fin, hasta aquí algunas de las cosas que en pocos minutos se pueden escribir sobre el desprestigio que edición tras edición va perdiendo la Copa América; un torneo que otrora fue ejemplo para todo el mundo.

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