Desde niño me acostumbré a escuchar la frase “penal y gol es gol”. Pasó el tiempo y en cada transmisión de un partido me terminaron haciendo creer que “en el penal NO había ley de ventaja”.

Eso hasta que pude leer y aprender el Reglamento FIFA sobre las leyes del juego. Su simple lectura no deja dudas; efectivamente, penal y gol es gol.

Pongamos un ejemplo. Qué hubiera pasado si “la mano de Suárez” contra Ghana en lugar de convertirse en un despeje hubiera: evitado el gol, en primera instancia, pero inmediatamente después alguien la impulsaba y convertía el gol.

Para la mayoría el gol no hubiera valido ya que, según dicen, “en el penal no hay ley de ventaja” con lo cual, sí o sí debía cobrarse la infracción y disponer la expulsión de Suárez.

Sin embargo, ante un caso así, el árbitro, como en cualquier otra acción de juego, debe esperar la resolución de la jugada:

– si termina en gol el mismo debe convalidarse y no expulsar al defensor.

– si no es gol se retrotrae la decisión, cobra penal y expulsa del defensor.

La norma: Debemos tomar en cuenta la Regla V a través de la cual el árbitro, ante una infracción, tiene la potestad de aplicar la ventaja o interrumpir el juego, según las circunstancias.

No existe ninguna otra disposición dentro del reglamento, incluso a la hora de tratar el penal, que contradiga o establezca alguna excepción a esta norma de “la ley de ventaja”.

Veamos ahora cuáles serían ésas circunstancias:

1. Si la infracción implica una expulsión (como en el ejemplo), el árbitro deberá interrumpir el juego y expulsar al jugador, a menos que se presente una ocasión subsiguiente de marcar un gol,

Además hay otro aspecto que se debe tener en cuenta a la hora de aplicar o no la ventaja y por el cual, ante un caso como el reseñado, el árbitro debe convalidar el gol.

2. La posición en que se cometió la infracción –cuanto más cerca de la meta adversaria, más efectiva será la ventaja-, así como la oportunidad de un ataque inmediato y peligroso contra la meta adversaria.

En el ejemplo, si bien la situación implica una expulsión, estamos en un lugar cercano a la meta -donde más efectiva es la ventaja- y, además, existió una ocasión subsiguiente de gol.

La misma Regla prevé también que: La decisión de sancionar la infracción original deberá tomarse en los siguientes segundos después de que ocurra.

Por lo tanto el árbitro deberá esperar un instante, antes de pitar y cobrar la infracción, para advertir cuál puede ser el destino final del balón.

Si la jugada siguiente a la mano deviene en impulsar el balón al gol no cabe dudas que lo que corresponderá será cobrar el tanto y omitir la expulsión de quien tocó la pelota con la mano.

Porque como digo siempre, “para ganar hay que hacer goles y para eso hay que patear al arco”. Una expulsión no es un beneficio cierto para el equipo que queda con superioridad numérica. Los partidos se ganan con goles, no con más jugadores contrarios expulsados.

Ahora una pregunta, ¿cuándo puede el juez volver atrás y cobrar penal si permitió seguir la jugada?

Como la ley de ventaja en el fútbol no tiene nada que ver con la del rugby conviene aclarar lo siguiente.

En ésos “siguientes segundos” que la norma otorga al árbitro antes de cobrar la infracción (penal) el equipo atacante debe tener un control cierto del balón.

Si el atacante tras la infracción llega exigido y apenas puede impulsar la pelota sin siquiera darle dirección, es un caso claro de que quien sacó la ventaja fue el infractor y por lo tanto se debe volver atrás y cobrar penal.

Por el contrario, si tras el penal el atacante continúa en posesión del balón -con control de sus movimientos- y dispara afuera, o elude al golero, dispara y falla, se entiende que la ventaja ya la tuvo y por lo tanto NO se debería retrotraer la jugada y cobrar penal.

En definitiva, queda claro que PENAL Y GOL ES GOL. En los penales SÍ HAY LEY DE VENTAJA y estará en el buen árbitro saber administrar los tiempos de la jugada y discernir qué es lo más conveniente para el equipo que ataca.

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