Un partido más

En 24 hs estaremos jugando un nuevo partido por las eliminatorias del mundial de Rusia; nuestro rival será Chile, vigente campeón de América y quien de momento desarrolla el mejor fútbol dentro del continente.

Se enfrentan dos de los procesos de selección más elaborados y planificados de los últimos años; los dos últimos campeones de América; la selección que mejor trata el balón contra la que mejor neutraliza el juego rival; dos de los seleccionados que se encuentran en zona de clasificación directa.

Lamentablemente mucha gente olvida todo esto y pone por encima un motivo extra futbolístico como hecho relevante a tener en cuenta en el partido de mañana.

¿Guerra?, ¿clásico?, ¿partido especial con Chile? Por favor!

Muchos se olvidan -algunos ni siquiera saben- lo que fueron los partidos de eliminatorias de 1985. Esos sí fueron una guerra! Fundamentalmente el primero, en Santiago, donde nos recibieron en un clima de hostilidad tremendo.

Era “normal” por entonces hacerle la vida imposible al visitante desde su llegada al aeropuerto, luego en el hotel no permitiéndole el descanso, entre otras cosas.

Aquél partido (2-0 CHI) en el Estadio Nacional se convirtió en un campo de batalla: adentro, los foules mal intencionados de ambos equipos fueron una constante; afuera, la gente se aburrió por 90’ de lanzar proyectiles (naranjas) a la cancha.

Así se creó un clima que tuvo su revancha en Montevideo con similar nivel de fricción -se cambiaron naranjas por limones- y triunfo celeste por 2-1 que permitió la clasificación a México 86’.

Los tiempos han cambiado y ya no se puede -debe- seguir pensando como hace 30 años.

El uruguayo que crea que este partido tiene algo de especial es porque no conoce la historia de ambas selecciones y tampoco valora la rica historia de nuestra selección.

Existe una diferencia mucho mayor a un dedo entre Uruguay y Chile pero, de todas maneras, al momento de empezar el partido nada de eso importa.

Quedará de lado la ventaja histórica, los títulos que nos separan así como el hecho de que Chile presente su mejor selección de la historia. Sólo importará lo que pase en ésos 90’ siendo lo demás parte del recuerdo.

Por eso demostremos grandeza. Si nos golpeamos el pecho diciendo que somos grandes -y lo somos-, demostrémoslo!

En tiempos donde los himnos se silban en toda América, demostrando un subdesarrollo intelectual importante, procuremos ser la excepción. 

Vamos a ser más vivos por silbar un himno contrario? Sacaremos una ventaja deportiva con ello? No!, simplemente daremos muestra de nuestra involución como sociedad.

Tampoco caigamos en la bajeza de negar el saludo al rival.

En los últimos años volvimos a posicionarnos en el primer plano mundial sin necesidad de apelar a la patada, ordinariez, cosas extra futbolísticas, etc; muy por el contrario, fuimos ejemplo de deportividad: cuando ganamos celebramos y cuando perdimos saludamos al rival como correspondía.

Procuremos no retroceder.

Del mismo modo los chilenos deberán aprender a manejarse desde un lugar que hasta hoy desconocían, la cima.

Porque ganar un título no te hace grande, GRANDE es el que triunfa, mantiene la humildad, respeta al adversario y sigue trabajando para superarse día a día.

De esa forma te mantenés en la cima aunque circunstancialmente no tengas la corona de campeón.

La soberbia es el peor enemigo del éxito circunstancial. Sobre ello debe trabajar el entrenador chileno. Porque mientras los triunfos sigan el buen clima acompañará al seleccionado pero ante el primer traspié, los nervios internos pueden hacer que todo cambie.

Lo importante en la vida es aprender de los errores y sacar provecho de ellos. Chile tiene una larga eliminatoria para demostrar, más allá de los resultados, que puede mantener un buen clima dentro y fuera de la selección.

Escribía antes del comienzo de la eliminatoria… “Yo a Uruguay lo vi ganar y perder, ser Campeón de América así como quedar fuera de mundiales; nada va a cambiar esta vez”.

La victoria es hermosa pero la derrota es parte del fútbol. Para ambas cosas hay que estar preparado por eso, pase lo que pase, sería bueno que los jugadores de ambas selecciones usen la cabeza y piensen que la eliminatoria es larga y continúa mucho más allá del partido de mañana.

Ojalá mañana a la noche nos sintamos todos orgullosos de nuestro seleccionado.

Ojalá podamos cosechar una victoria y seguir en zona de clasificación directa pero, fundamentalmente, demostremos que nuestra grandeza va mucho más allá de un dedo.

Vamosquevamos!

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