¿Te gusta el estilo de juego histórico de URUGUAY “defensivo” por sobre otro?

Esa pregunta me hizo un seguidor chileno quien tuvo la hidalguía de saludar y felicitarme por el triunfo de nuestra selección el pasado martes.

La primera respuesta que le di fue la de siempre… “para ver fútbol lindo miro al Barça los fines de semana por ESPN”.

Ello resume un poco mi pensamiento ya que estoy convencido que el día que Uruguay cambie su estilo perderá su esencia.

Un seleccionado lo primero que debe tener es IDENTIDAD. Llegar a ella cuesta, algunos jamás la encontraron a lo largo de su historia; nosotros tuvimos la suerte de haber nacido con ella y la verdad, mal no nos ha ido.

Hace algo más de una década se quiso hacer un experimento y fue nefasto. Veníamos de años de estancamiento y lejos de avanzar, retrocedimos.

Con nuestra identidad cada 16 años -máximo- hemos sido campeones continentales desde hace 115 años! Yo no cambiaría eso por nada del mundo. Perfeccionar es una cosa, cambiar es otra.

Es verdad que el juego de Uruguay históricamente no ha sido lujoso y generalmente ha sido efectivo.

Reconozco que me encantaría que se pueda procurar tener más volumen de juego pero sé que jamás podríamos, tampoco me interesa, jugar como España, la actual selección chilena o los equipos de Bielsa.

El jugador uruguayo es lento y en su mayoría impreciso. Supimos tener siempre jugadores de gran calidad pero en todas las selecciones hubo de aquellos que sólo podían y pueden jugar en Uruguay!

Aquellos que han forjado su carrera en base al sacrificio y la constancia por encima del talento natural. Aquellos que se ponen la celeste y se transforman; aquellos que seguramente son los que con más ganas nos hacen parar de nuestros asientos para gritar Uruguay nomá!

Por eso, digan lo que digan, siempre defenderé la forma de jugar de la selección más laureada de la historia; ni más ni menos, que defender nuestra identidad.

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