La jugada del empate de Ecuador contra Paraguay (2-2) en el partido disputado en Quito por la 5ta fecha de las clasificatorias para Rusia 2018 despertó la indignación de varios guaraníes que descargaron su ira contra la cuarteta arbitral uruguaya.

Si observamos con detenimiento y congelamos la imagen, cosa que no puede hacer ningún juez asistente, observamos que efectivamente existió posición adelantada cuando parte el pase hacia Ángel Mena, autor del tanto.

La jugada me sirve para reafirmar la idea de que LA LEY DEL OFFSIDE DEBE SER REFORMULADA en pos de minimizar los errores, que llevan muchas veces a sentenciar resultados.

Partimos de la base que EL FÚTBOL ES UN DEPORTE IMPERFECTO DONDE TODOS LOS QUE LO COMPONEN ESTÁN EXPUESTOS A COMETER ERRORES; LA IDEA, CLARO ESTÁ, ES REDUCIRLOS AL MÁXIMO.

La ley del offside faculta al asistente para que “en caso de duda, deje seguir”; sin embargo, el público -en general-, periodismo y televisaciones -en particular-, se encargan de hacer creer lo contrario, exponiendo a los asistentes a través de ilustraciones con métodos tecnológicos de los cuales aquellos no se pueden valer.

Así, sería más fácil que en caso de duda SIEMPRE SE COBRE OFFSIDE; se protegería al asistente y seguramente al espectáculo.

FullSizeRenderCabe señalar que en este caso el asistente se encontraba bien parado y estaba donde la jugada lo requería, es decir, observando la última parte del cuerpo del penúltimo defensor (el pie izquierdo del defensor guaraní es lo que habilitaba en la incidencia al atacante ecuatoriano).

Pero claro, de poco sirve estar bien ubicado con la normativa actual que transfiere al asistente una responsabilidad, entiéndase exigencia, casi impropia de todo ser humano. Hoy se lo evalúa a la par de una máquina.

Sucede que a partir de 1990 la ley el offside se modificó parcialmente pasando a considerar que un atacante en línea con el penúltimo oponente no se encontraría en situación de fuera de juego, como sucedía hasta entonces.

A ello se le sumó el hecho de que, en caso de duda, se debe dejar seguir.

Se buscó así favorecer el espectáculo pero con el correr de los años son cientos los errores que cometen los asistentes por fines de semana muchos de los cuales, son perfectamente evitables haciendo pequeños ajustes a una regla que ante cada cambio ha complicado la labor del árbitro asistente.

En 2003 la FIFA eliminó el offside pasivo. Nuevamente buscó favorecer los ataques durante los partidos y determinó que un jugador en una posición fuera de juego no sería objeto de castigo siempre que con su accionar no tuviera incidencia en la jugada.

No digo que haya que volver al offside pasivo que hubiera implicado, en este caso, anular la acción dada la posición del atacante ecuatoriano más adelantado, que jamás participa ni tampoco influye en la jugada.

Considero que haber eliminado el offside pasivo fue un acierto pero haber pasado a considerar como referencia “la misma línea” NO!

En “la misma línea” es imposible que el ojo humano detecte diferencias mínimas de centímetros, más cuando hablamos de jugadas rápidas y la propia ley establece, además, que los brazos del atacante no se consideran parte del cuerpo.

FullSizeRenderAdemás, el hecho de estar “en la misma línea”, como ocurrió en este caso, hace que el delantero pueda obstruir la visión del asistente y no permitir ver la posición defensor.

Más precisamente, el asistente no podrá observar con claridad CUÁL ES LA ÚLTIMA PARTE DEL CUERPO DEL DEFENSOR QUE ESTÁ POR LO MENOS EN LA MISMA LÍNEA QUE LA PARTE MÁS ADELANTADA DEL ATACANTE ECUATORIANO, SIN TENER EN CUENTA LOS BRAZOS.

Parece difícil entenderlo no?, pues más difícil es cobrarlo!

Por el contrario, si se volviera a la regla anterior a 1990, donde el atacante debía estar por DETRÁS DEL DEFENSOR para considerarse habilitado, la visión del línea estaría limpia.

Pero hay más. A estas dificultades que les han impuesto a los asistentes se le suman otras dos en los últimos años.

  1. El hecho de tener que levantar el banderín recién cuando el atacante adelantado intervenga en la jugada, haciendo que el aficionado común, desconociendo la instrucción, termine cuestionando el accionar con un “por qué se demoró tanto!!!”.
  2. El pase de un rival a un delantero que está adelantado, siempre que sea involuntario   -por ejemplo motivado en un despeje- ya no habilita al atacante; debe marcarse offside.

Ambos agregados implican un razonamiento y evaluación del juego en fracciones de segundo que ponen al asistente en una situación por demás desventajosa.

Es hora de buscar alternativas válidas que protejan al asistente y den mayores garantías al espectáculo.

Mientras todo siga igual se seguirán cometiendo errores e injusticias como la del partido señalado; y lo peor, es que el asistente siempre podrá defenderse con un “tuve la duda y dejé seguir tal como el reglamento me ampara”.

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