Me enseñaron a que en la vida hay que ser agradecido por eso hoy quiero compartir una alegría personal con todos ustedes.

A la mayoría no los conozco pero siento cerca por estar del otro lado ya sea interactuando o tomándose la molestia de leerme. Además, uno escribe porque le gusta pero siempre para que alguien lo lea.

Por eso, sin quererlo, a través de ustedes recibí uno de los regalos y alegrías más grande de mi vida.

Días atrás escribí unos comentarios referidos al partido contra Brasil y luego hice un artículo sobre Álvaro “Palito” Pereira, agradeciendo por todo lo que le ha dado al seleccionado uruguayo, destacando su humildad, entrega y sacrifico.

Pues bien, no pregunten cómo, pero el destino quiso que ése artículo llegara a los ojos de “Palito”.

En un hecho que realza su humildad y grandeza, tuvo el gesto de querer contactarme para agradecerme por lo que había volcado en aquellas líneas.

Al recibir su mensaje me pellizqué una y otra vez.

¿A mi?, me preguntaba.

¿Un jugador de la selección me está agradeciendo a mi?

Tuve muchas emociones fuertes en mi vida; tristezas y alegrías. El fútbol me regaló muchas de las segundas, ninguna como esta.

Tuve la bendición de que un integrante de la selección uruguaya me leyera, le gustara lo que había escrito, tuviera la humildad de ubicarme y la gentileza de agradecerme.

Y no sólo eso; me cursó la invitación para saludarnos y estrecharnos en un abrazo.

El que me sigue hace tiempo sabe lo que significa y cuál es mi sentir hacia el seleccionado nacional. Podrá entonces imaginar lo que fue poder concurrir a saludar a un integrante de mi selección.

Es imposible trasmitir la sensación de tener 40 años y vivir ese instante como un niño.

¿Se puede captar la dimensión de tamaño gesto?

¿Alguien puede concebir que en una de las mejores selecciones del mundo un integrante contacte a un aficionado, salga por un instante de su concentración de un partido de eliminatorias para agradecerle por algo que escribió?

¿Cómo me va a agradecer “Palito” a mi?

Yo soy quien tiene que agradecerle a él, y así lo hice, por todo lo que junto a sus compañeros nos regaló a todos los uruguayos.

Él y todo este grupo me hizo volver a revivir lo que de niño había adoptado como algo natural: ganar partidos que parecían imposibles, dejar el alma en cada encuentro por más que el resultado fuera adverso, clasificar a los eventos más importantes, ser campeón o estar siempre en lo más alto, aprender a ganar y también por qué no a perder.

Aquello que en los 80’ la selección y nuestros equipos grandes hacían casi sin darse cuenta con el tiempo se fue perdiendo. Algunos nunca lo habían vivido, otros lo teníamos escondido en el baúl de los recuerdos.

“Palito” gracias a vos! que fuiste junto a tus compañeros quienes le regalaron al país entero, especialmente a las nuevas generaciones, la posibilidad de que sintieran lo que los más grandes pudimos, por suerte, vivir alguna vez.

Ustedes son fieles representantes de nuestros olímpicos, de nuestros campeones mundiales. Ustedes son campeones de América.

USTEDES HACEN QUE LAS HAZAÑAS DE OTRORA NO SEAN SIMPLES LEYENDAS QUE QUEDARON EN EL PASADO SINO QUE PAREZCAN SIEMPRE POSIBLES.

Por eso “Palito” soy yo quien una vez más debe decirte, en nombre de todos los uruguayos, gracias, muchas gracias!

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