Desde la implementación del nuevo sistema de asistencia por video al árbitro (VAR) se han escuchando diversas críticas, la mayoría infundadas, habida cuenta que parten de supuestos que no han sido siquiera previstos.

Existe un gran desconocimiento de todos los allegados al fútbol respecto a cómo funciona, cuándo y quién lo aplica; ello ha llevado a que ahora, en plena Copa de Confederaciones, escuchemos frases como “el VAR se equivocó”.

Y hay que ser bien contundente y diferenciar dos situaciones.

Puede pasar que el VAR omita denunciar alguna situación que la norma le exige lo cual, configuraría un error por parte de quienes están a su mando.

Pero jamás, por ninguna circunstancia, se podrá decir que ante la toma de alguna decisión durante el partido, el VAR pudo haberse equivocado.

Eso debido a que el árbitro principal continúa siendo la máxima autoridad del juego lo que implica que la última decisión SIEMPRE sea la suya.

Estará entonces en el buen árbitro: a) solicitar la intervención del VAR en caso de duda; b) no dejarse llevar y cobrar directamente en base a lo que le dicen desde el VAR -ya que este no hace más que advertir una situación de juego-; c) AUXILIARSE en lo que le dicen desde el VAR, pero SOLICITAR la imagen y DECIDIR en última instancia.

Así que aquellos que critican a los que imparten justicia en un encuentro sepan que antes de criticar al VAR pueden seguir haciendo como hasta hace dos meses, descargando toda su ira contra el árbitro principal.

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