En dos días de Copa de las Confederaciones se han escuchado más críticas a los últimos cambios que operaron sobre las reglas del juego que las que hubo en todo un año desde que se anunciaron y -varias de ellas- se pusieron en práctica.

Incluso pasaron 52 partidos de un mundial Sub.20 y ni por asomo se leyó tanta crítica hacia la nueva reglamentación, especialmente al sistema VAR.

Sin entrar a analizar cada uno de los cambios me quiero detener en la frase “están matando al fútbol”.

Frase asimilable a aquella que dice “todo tiempo pasado fue mejor” y que en realidad no es más que una excusa para quien la dice, que entiende que lo que él vio y vivió fue lo mejor.

En realidad ni siquiera sabe si fue lo mejor pero es más cómodo no entrar a averiguar cómo era antes y mucho menos pensar qué tan bueno puede ser después.

Porque en ambos casos se le plantea el mismo problema, tener que estudiar!

Estudiar por un lado la historia de este deporte, con la infinidad de normas que lo han regido desde sus comienzos, y por otro leer, analizar y comparar con el reglamento actual, la incidencia de los cambios que se han planteado.

Pero claro, la mayoría ni siquiera conoce el reglamento actual.

En lo que hace a los últimos cambios yo sugiero que antes de decir que se está matando al fútbol nos tomémonos un tiempo para evaluarlos.

Porque yo les pregunto, ¿en 1991 alguno de ustedes dijo que las nuevas normas mataban al fútbol? O como no había redes sociales se olvidaron. Ah, ni siquiera recuerdan las normas anteriores.

Me refiero a cuando para sancionar un offside se cambió la referencia y el atacante ya no tenía que estar por detrás del penúltimo defensor sino en la misma línea.

Y sigo, ¿dijeron algo cuando al asistente se le dio potestades para que en caso de duda sobre una posición adelantada pudiera dejar seguir?

Y cuando se prohibió el pase atrás al golero en 1992, ¿ahí no se estaba matando al fútbol? Ah, ¿no sabían que el golero la podía agarrar con la mano? Sí, podía. Y hasta 1996 podía agarrarla cuando se la pasaban desde un saque lateral.

Y el fútbol no se murió.

Sólo que como todos los deportes ha sufrido modificaciones a lo largo de su historia. Las que no dan resultado se quitan y vuelve atrás.

Y a no engañarse. Lo que muchos llamar folclore no es parte del juego; es pan para hoy (cuando te beneficia) y hambre para mañana (cuando te perjudica).

Lo que importa es que las normas se respeten, sean claras e iguales para todos; en definitiva, que exista justicia deportiva. Cuando más nos podamos aproximar a ella mejor. Si los cambios -como el VAR- sirven para ello genial, sino habrá que dar marcha atrás y eliminarlo.

Pero el fútbol no muere. Nadie está matando al fútbol.

Está en uno adaptarse a los cambios en lugar de caer en la intransigencia y creer que lo que uno vivió fue lo mejor que le pasó al fútbol en sus 150 años de historia.

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