Mucho se habla respecto de la recomendación de cobrar penal cuando, aún sin intención, dentro del área la pelota rebota en la mano (separada del cuerpo) de un defensor.

Se dice que en los casos que el defensor “amplía el radio de acción natural” deberá sancionarse mano.

Esto será incluido expresamente en el reglamento del año próximo junto a otras modificaciones que se vienen pero, de momento, no queda más que seguir interpretándolo y discutiéndolo.

Jugadas como la de la imagen de portada se dan recurrentemente en el fútbol actual y suelen dar lugar a la discusión. Para mi es una jugada que no admite dos lecturas (penal claro) y explico por qué.

1. En ningún lado el reglamento prevé que un jugador tenga que andar a los saltos o arrojándose de manera deslizante para marcar dentro o fuera del área. Tampoco esas situación están previstas como causa de justificación para no cobrar una infracción (en este caso un penal).

2.Por lo tanto, si alguien se tira a barrer dentro del área, claramente está ampliando el radio de acción y con ello está asumiendo un riesgo propio de las leyes de la física, no de la regla 14.

Es evidente que si alguien se arroja al suelo a barrer una pelota continuará deslizándose por más que no tenga intención; por lo tanto, si en ése ímpetu termina golpeando a un rival o la pelota le da un su mano o brazo, no quedará otra alternativa que cobrar penal.

3.Es que donde no distingue el legislador no debe distinguir el intérprete.

Entonces, si un defensor está parado y la pelota le golpea en la mano habrá que ver y analizar las distintas hipótesis que el reglamento prevé: a) si hubo intención, b) la distancia entre punto de impacto y la mano, c) así como determinar qué tan separada del cuerpo estaba esa mano o brazo.

Pero si el defensor se arroja al piso para barrer y la pelota le golpea en la mano NO PODRÁ DECIRSE JAMÁS QUE NO FUE PENAL alegando “que no se podía detener” o que “no se puede cortar las manos”, como a veces se dice.

Eso porque al ampliar el radio de acción es el propio defensor el que propicia que la pelota impacte en un lugar (mano) que de no haberse arrojado, nunca hubiera impactado.

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