Cómo nos cuesta a los uruguayos disfrutar de las cosas buenas. No habían pasado tres horas de haber conseguido algo inédito, como fue ganar los tres primeros partidos de la fase de grupos, que entramos en el bajón porque para algunos era más conveniente jugar los Octavos de final contra “esta España”, porque clasificó ganando apenas todos sus partidos.

La mayoría olvida que España, cuando salió campeón del mundo en 2010, también lo hizo ganando “apenas”, como ahora: una derrota, un sólo triunfo por 2 goles y TODOS los demás por mínima diferencia; los cuatro últimos 1-0.

Uruguay emprendió viaje a Rusia con un primer objetivo que era ganar el Grupo y plasmar en cancha la superioridad que en los papeles tenía respecto de sus rivales, más allá de la presión que significa un mundial. De paso debía encontrar el funcionamiento que le permitiera ser competitivo para el resto el torneo. Y todo eso lo logramos.

Deberían celebrar por ello, sin festejar, y tener confianza en el equipo para lo que viene.

Nos espera el campeón de Europa con el (hoy) mejor jugador del mundo. No por ello debemos creer que estamos ante una potencia. Del mismo modo, tampoco se puede afirmar, en base a lo visto hasta ahora, que Portugal es Cristiano Ronaldo y 10 más.

Lo cierto es que estamos ante un rival que no guarda ningún secreto de cara al partido de Octavos. Porque su secreto ya es de público conocimiento. Juega con el número 7 y le dicen CR7. Lo conocen todos pero pocos lo pueden descifrar (y neutralizar).

La clave del partido estará, más allá de lo que pueda hacer Uruguay, en poder escalonar a su máxima figura; no dejarle metros para una contra, ni la posibilidad de un tiro libre al borde del área. El maestro sabrá si repetir el planteo de hoy, más allá de CR7, o tomar mayores recaudos y modificarlo parcialmente.

Mi opinión es que se podría repetir el equipo de hoy en nombres pero cambiando la manera de pararlo en cancha; sobre todo cuando atacamos.

¿Por qué?

Porque cuando Uruguay se paró ante Rusia en posición de ataque buscó la salida por el medio con Nandez y Laxalt a los extremos, por delante de la línea de la pelota, de modo de ser alternativa de pase y proyección.

Esto lleva a la necesidad de equivocarte lo mínimo. Se necesita una precisión y efectividad de pases muy alta ya que si llegas a perder la pelota en un pase vertical, desde el centro de la cancha, el rival que interceptó arrancará un contragolpe con tres jugadores menos en nuestro equipo. Así podrá irse en carrera por el medio o descargar rápido hacia las puntas que estarán descubiertas.

Y es ahí donde Cristiano se siente más cómodo; en el mano a mano en velocidad. Difícilmente nuestros centrales salgan a cortar, por riesgo al foul o finta en la carrera, por lo que es un hecho que cada contragolpe de ese tipo para CR7 será una opción de remate peligroso.

Y si eso pasa, una vez podrá nuestro extremo cometer un foul en el retroceso. Quizás a la segunda le saquen amarilla pero a la tercera nos podemos quedar con uno menos. Y todo eso ya no será mérito de Portugal sino que va a depender exclusivamente de la precisión en los pases de nuestra línea de volantes.

De ahí que en lo personal mantendría el 11 que jugó contra Rusia pero con un marcado 4-4-2. En el peor de los casos, si con el correr de los minutos nuestros delanteros quedan muy desconectados le pediría a Cavani, como tantas veces, que bajara para tratar de hacer el 2-1 por derecha rememorando su juego de 2010.

El orden táctico será clave. En el ritmo que nosotros podamos imponer estará la llave del partido. Si nos movemos en bloque y no dejamos espacios será difícil que el rival nos pueda vencer. Tiempo para convertir vamos a tener. Opciones vamos a tener. Y jugadores para convertir tenemos. A no desesperarse…

Es verdad que hasta ahora Portugal ha sido muy eficaz (5 goles de 9 tiros al arco) pero no menos cierto que nosotros pudimos patear más, habiendo generado más, y que las defensas a las que enfrentó Portugal no han tenido la solidez de la uruguaya.

Así que, sabiendo que no hay partidos ganados ni perdidos de antemano, hay elementos suficientes para seguir confiando.

Y CONFIAR NO ES SUBESTIMAR!

Es creer en nuestras virtudes. Y yo creo! Vos no? #VamosQueVamos!

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