Es verdad que no jugamos como contra Rusia y que por momentos terminamos con dos líneas de cuatro metidas dentro de nuestra área.

Pero también es verdad que el rival fue otro y que tenemos un equipo serio, maduro, convencido y con potencial para hacerle frente a cualquiera.
Si uno se pone nervioso previo a un partido la celeste, esta celeste, te demuestra que no tenés por qué estarlo. Sabés que se va a jugar no habiendo dejado nada librado al azar en la previa y dejando la vida si es necesario dentro de la cancha.

Tras el partido lo primero que me salió decir fue gracias y lo segundo, que la clave de este partido y este proceso es el convencimiento.

Todos confían en la idea que el técnico proyecta y eso lleva al equipo a estar tranquilo en momentos en que la mayoría no lo estaría.

Veíamos a Laxalt y Caceres regalar metros a los volantes portugueses que subían por las bandas sabiendo que iba a llegar el centro o pase corto a CR7; sin embargo, en ningún momento alguno perdió la calma o salió a cortar con un foul innecesario.

Ambos dejaban avanzar y ello tenía un por qué.

Ellos confiaban en sus compañeros y en lo planificado para el partido. Así, hubo siempre una marca escalonada a cuanto portugués llegaba al borde del área, ponía el freno y quebraba hacia el medio.

Es verdad que en el segundo tiempo cedimos demasiado terreno, también unos cuantos corners y algún que otro forzado tiro lejano. Pero siempre se controló al rival desde la marca.

Rival que además cometió errores. Llama la atención que Quaresma haya sido suplente siendo que en el rato que jugó fue el mejor de Portugal; también que haya desperdiciado tantos tiros de esquina: teniendo el VAR y a CR7 no se explica como casi siempre los jugaron en corto.

Bueno, sí se explica, la defensa uruguaya inspira mucho respeto.

Godín volvió a demostrar que es uno de los mejores centrales del mundo; por ahora el mejor del mundial. Laxalt viene siendo la revelación. Torreira fue un monstruo. Vecino y Bentancur hicieron muy bien todos los relevos; este último además asistió en un gol, enseñando cómo debe entregarse en carrera una pelota -siempre al ras del piso- y tuvo un par de aportes en ataque muy interesantes.

Nandez volvió a jugar un gran partido demostrando una gran evolución mental y técnica. Y me detengo en ese aspecto. En el 1er tiempo realizó dos remates que para muchos pudieron ser “sin sentido”, ya que salieron muy altos y afuera. Pero los hizo “para terminar la jugada”.

Eso que siempre hay que hacer en acciones donde la pelota queda a media altura, resulta difícil controlarla -o hacer un pase seguro-, tu equipo está arriba (tras un corner) y en caso de perderla, tu rival sale puesto en contragolpe sin que tus compañeros puedan llegar al cierre.

De hecho Vecino quiso previamente controlar una pelota tras un tiro de esquina, la perdió, y Godín debió cortar de atrás en una jugada que pudo costarle la amarilla.

Al terminar la jugada, si es gol seguramente es un golazo, y si se va afuera será saque de arco dando la chance a tu equipo de poder armarse. Eso se aprende. Mejor dicho, se enseña primero, observa y ejecuta después.

A esa solidez defensiva hoy se le sumó un extraordinario trabajo de nuestras máximas figuras. Pudimos ver, sobre todo en el 1er tiempo, uno de los mejores partidos en conjunto de dos de los mejores delanteros del mundo. Los mayores goleadores de la historia del seleccionado hoy deslumbraron. Demostraron una conexión que hace que nuestra selección sea de temer.

Suárez estuvo preciso, concentrado, participativo. Cavani más allá de los goles demostró que es un atleta del carajo. Un jugador completo. Un todo terreno hecho a la medida de una selección como la uruguaya. Ojalá el grado de su lesión no sea de tal gravedad que le permita llegar a jugar contra Francia

Es verdad que nos faltó más control de pelota y elaboración para generar más chances de gol. También es verdad que en 88 años nunca habíamos ganado 4 partidos seguidos en una Copa del Mundo. Estamos entre los 8 mejores y con las ilusiones intactas de ir por lo máximo. No somos más ni menos que nadie.

Ojalá podamos en Cuartos defendernos más con la pelota, de manera de cansarnos menos, tener algún remate de afuera o llegar con un desborde aislado que le permita definir a nuestros volantes.

Vamos a jugar contra uno de los candidatos a ganar el mundial. Debemos respetarlo, pero no temerle.

Francia lleva los mismos goles que nosotros, un par los hizo de penal y otro fue en contra, tiene la misma cantidad de remates al arco, menos corners y ha recibido más goles. Habrá que trabajar sobre cada uno de sus defectos. Pero hay algo claro, tenemos elementos y sobrados motivos para pensar en que podemos ganar.

#VamosQueVamos.

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