Si Conmebol quiere volver a tener un equipo campeón del mundo va a tener que pedirle a la FIFA que reinstaure la vieja Copa Intercontinental.

Desde que se implantó el mundial de clubes la supremacía europea ha quedado de manifiesto. Mientras que los sudamericanos ganaron el trofeo en 4 ediciones, la última a través de Corinthians en 2012, los europeos lo hicieron en 11, incluidas las últimas 6.

Además, salvo en la primera edición, donde Real Madrid quedó fuera de la final por diferencia de goles, en todas las demás el representante del viejo continente dijo presente en el último partido; mientras tanto, 4 de las 15 finales el equipo sudamericano no las jugó.

Si bien el europeo por lo general era favorito, antes los partidos solían ser parejos.

Antes la paridad la rompíamos con técnica, la cual se sobreponía a lo físico. Hoy el físico hace que la técnica quede neutralizada.

Antes la técnica la teníamos nosotros, de este lado del mundo, hoy el físico preparado para la alta competencia lo tienen todos.

Antes el poderío económico del viejo continente podía verse opacado dada la forma de disputa del trofeo. En el viejo formato todo se decidía en un único partido y por aquello de que en fútbol cualquier cosa puede pasar, siempre había lugar para las sorpresas.

Hoy la brecha económica es infinitamente mayor y en todo el mundo el deporte se ha desarrollado. Por eso ahora, con ronda previa y en un fútbol cada vez más parejo, a los sudamericanos se les está haciendo realmente imposible coronarse campeones del mundo.

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