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@En1buena

Lo demás es puro cuento

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Copa Confederaciones

MUNDIAL DE CLUBES 2021. OTRO MAMARRACHO DE LA FIFA

La FIFA en su afán recaudador y cada vez más sometida a la voluntad de los clubes poderosos, que le exigen limitar calendarios o aggiornarlos al interés de las competiciones europeas, se lanza ahora a otra aventura, la realización de un mundial de clubes que irá a sustituir a la Copa Confederaciones debido a, según dicen, el poco interés que ha despertado a lo largo de los años.

La Copa Confederaciones es un excelente invento donde se buscó reunir lo mejor de cada continente de cara a un mundial que se celebra un año después. Si perdió interés es por culpa de la propia FIFA que ha hecho todo lo posible por arruinarlo.

Lejos de cuidarlo y potenciarlo, no buscó la forma de que los jugadores pudieran llegar al torneo descansados, exigiendo el corrimiento de los calendarios de las diferentes ligas el año de su disputa.

Tampoco exigió que se presentaran las selecciones con el máximo de su poderío y no que usaran el certamen como un banco de pruebas.

Así es como un torneo va perdiendo interés.

Ahora, bajo esta excusa se busca armar un gran negocio en beneficio de los clubes europeos, los únicos realmente interesados en algo así.

El interés es estrictamente económico ya que desde lo deportivo no les aportará absolutamente nada!

Si antes se decía que a los clubes europeos le importaba poco la Intercontinental imaginen ahora. Además, tal como está confeccionado el sistema de disputa, será un milagro ver a un club por fuera de Europa acceder a la final del certamen.

El campeonato lo estarían disputando 24 equipos; 12 europeos, cinco sudamericanos, dos africanos, dos asiáticos, dos de la Concacaf y uno de Oceanía.

Los 24 participantes serán divididos en ocho grupos, de tres equipos cada uno, donde sólo el primero avanzará a la próxima ronda (cuartos de final).

A través de un sistema de eliminación directa se avanzará luego hasta la final.

Entonces volvamos a lo del principio, se dice que es una apuesta más atrayente que el actual Mundial de Clubes cuando lo cierto es que lo único atrayente son los billetes; lo que se recaudará por concepto de televisación será inimaginable.

Se detendrá la competición europea  durante el tiempo de disputa y todos los ojos estarán puestos en este torneo.

Pero desde lo deportivo será una burla. La posibilidad de que un equipo sudamericano gane el torneo será prácticamente nula; qué decir del resto de las confederaciones.

Aún hoy estos tienen un mínimo de posibilidad de ser campeones del mundo básicamente porque:

* hay un solo club europeo y recién se lo enfrenta en la final;

* para ser campeón sólo se juegan dos partidos (menos chance de quedar fuera antes de la final o tener suspendidos).

* la liga europea no se para y puede haber algún club que opte por cuidar algún jugador (para ellos es más importante su competencia interna o Europea).

Pero a partir de 2021 sólo un milagro hará posible que el título mundial de clubes salga del continente europeo.

Para empezar participarán 12 clubes (50%).

La mayoría son selecciones disfrazadas de clubes.

Muchos se reforzarán para tener un plantel aún más amplio y competitivo ya que el premio por salir campeón (más la televisación) justificará cualquier erogación anterior.

Los campeonatos locales se detendrán. Se pondrá toda la atención en este evento y luego vendrá la licencia de los jugadores. Lo que pase en Sudamérica y otras partes del mundo a nadie le importa.

Para salir campeón hay que jugar cinco partidos y no dos. Tres de ellos pueden durar 120 minutos.

En épocas de Intercontinental, donde se jugaba un único partido, las chances se equilibraban.

Ahora, la sumatoria de partidos traerá cansancio, lesionados y suspendidos; la diferencia de planteles será abismal por lo que mientras unos padecerán la competencia los otros simplemente se limitarán a rotar el plantel, como suelen hacerlo todo el año, sin que el rendimiento se vea afectado en lo más mínimo.

En definitiva, nos cansaremos de ver campeonatos definidos exclusivamente por europeos. Todos los demás serán invitados a su gran fiesta.

La FIFA debió buscar la manera de potenciar la Copa Confederaciones, rever el mundial de clubes, reinstalar la Copa Intercontinental y dejar de hacerle los negocios a los clubes europeos.

CHILE SE QUEJA POR DESIGNACIÓN DE ÁRBITROS PARA LA FINAL DE LA COPA CONFEDERACIONES

La FIFA ha designado para la final de la Copa de las Confederaciones, a celebrarse en domingo entre Alemania y Chile, a siete árbitros europeos; la cuarteta clásica más los tres que estarán controlando el VAR.

Si bien ya hay medios y simpatizantes chilenos quejándose por ello en lo personal considero que lejos de perjudicarlo le otorga mayores garantías.

A lo largo del certamen quedó demostrado que los árbitros de países ignotos en el mundo del fútbol, como Gambia, están años luz de poder tener una actuación digna, habida cuenta que muchos de ellos han pitado cosas contrarias a lo que marca el reglamento en claro desconocimiento de este.

Los árbitros europeos, sin embargo, están acostumbrados a dirigir partidos de jerarquía y el más alto nivel de exigencia no sólo en sus ligas sino en las competencias internacionales en las que actúan (Champions League, Europa League, etc).

Creer que Chile será perjudicado por tener árbitros del continente de su rival circunstancial es partir de un supuesto que hay que desterrar. Si partimos de la buena fe e idoneidad de quienes imparten justicia la nacionalidad de estos no debería importar.

Por otra parte, hay antecedentes en finales de Copas del mundo que echan por tierra cualquier suspicacia al respecto.

Romualdo Arpi Filho
Romualdo Arpi Filho

Uno de los rivales que le tiene más “rabia” a la selección Argentina es Brasil; sin embargo, en 1986 un árbitro de ese país arbitró la final de México 86’ cumpliendo una actuación ejemplar.

 

penal
Momento clave. Edgardo Codesal ve foul de Sensini sobre Rudi Vöeller

Cuatro años más tarde, otro árbitro sudamericano (uruguayo nacionalizado mexicano) volvió a arbitrarle la final, también contra Alemania. Allí, un fallo “polémico” condenó al seleccionado albiceleste.

 

De haber existido cierta contemplación de parte del referee, hacia el continente de su nacionalidad, hubiera obviado la incidencia que derivó en el penal y la historia de aquella final, quizás, hoy sería otra.

Así que mejor preocuparse por lo que pasa dentro de la cancha que hoy por hoy, con tanta cámara, sistema VAR de por medio y millones de personas observado lo que ocurre en un campo de juego, cualquier fraude o acción sospechada de parte de un árbitro quedaría evidenciada y recibiría una condena mundial.

 

Alemania nunca juega con equipo “B”

Muchos fueron los comentarios por estos días que hacían mención al equipo “B” que el seleccionado germano llevó a la Copa de las Confederaciones que se está disputando en Rusia.

Ello en el entendido de que se trata de una selección más débil que la titular, suficiente para que, en teoría, pueda ser superada por cualquier rival que se le presente. Así se pretendió quitarle mérito al gran partido que hoy hizo el seleccionado chileno quien por momentos superó a los teutones.

Pero los críticos pierden de vista dos cosas: por un lado el hecho de que no siempre que se enfrenta a una selección -en teoría- más débil se la termina superando en juego y en el resultado final; y lo más importante, ese equipo “B” del que se está hablando es nada menos que Alemania.

Un seleccionado que a lo largo de su historia no ha necesitado de grandes figuras para definir la mayoría de los torneos continentales que ha disputado.

Porque cuando el funcionamiento es bueno un equipo no necesita fenómenos sino tan sólo buenos jugadores; y eso es lo que ha sido Alemania a lo largo de su historia.

Funcionamiento en base al constante trabajo!

Porque nada ni nadie te garantiza ser campeón; hay que buscar la forma de aproximarse a ello sabiendo que en toda competencia siempre es más probable no serlo.

Y en esa búsqueda los alemanes suelen ser los mejores en base a un trabajo metódico, serio y constante que nunca se dejó llevar por los resultados.

Porque si bien ha sido muchas veces campeón en tantas otras les tocó ser segundos; eso que para algunos, que olvidan que para ser campeón primero hay que llegar a la final y en ella siempre uno cae derrotado, es sinónimo de fracaso.

Pero el jugador alemán parte de conceptos que lo llevan a tener una mentalidad diferente a la que estamos acostumbrados. Así, por ejemplo:

– Para el alemán jugar un “monito” no es más que una práctica para mejorar la técnica en el pase en corto y rápido con ambas piernas; por acá se resume en un castigo para el que le quitaron la pelota.

– Para el alemán quedarse fuera de hora a entrenar implica superarse a sí mismo, haciendo hincapié en aquellas cosas en las que es consciente debe mejorar, todo en aras de ser un jugador más completo. Acá se trata de una pérdida de tiempo partiendo de la base que no hay nada que mejorar.

– Para el alemán entrar unos minutos a defender la camiseta de tu equipo es un honor; por estos lados se considera una falta de respeto y no implica más que consumir minutos cuando se va ganando.

Así, a vuelo de pájaro, se pueden ver algunos “detalles” que marcan cómo piensan ellos, cómo les va a otros y por qué cuando hablamos de la Mannschaff no debemos hacer mención a un equipo “B”.

Cuando algo se sanciona NUNCA podrá existir culpa del VAR

Desde la implementación del nuevo sistema de asistencia por video al árbitro (VAR) se han escuchando diversas críticas, la mayoría infundadas, habida cuenta que parten de supuestos que no han sido siquiera previstos.

Existe un gran desconocimiento de todos los allegados al fútbol respecto a cómo funciona, cuándo y quién lo aplica; ello ha llevado a que ahora, en plena Copa de Confederaciones, escuchemos frases como “el VAR se equivocó”.

Y hay que ser bien contundente y diferenciar dos situaciones.

Puede pasar que el VAR omita denunciar alguna situación que la norma le exige lo cual, configuraría un error por parte de quienes están a su mando.

Pero jamás, por ninguna circunstancia, se podrá decir que ante la toma de alguna decisión durante el partido, el VAR pudo haberse equivocado.

Eso debido a que el árbitro principal continúa siendo la máxima autoridad del juego lo que implica que la última decisión SIEMPRE sea la suya.

Estará entonces en el buen árbitro: a) solicitar la intervención del VAR en caso de duda; b) no dejarse llevar y cobrar directamente en base a lo que le dicen desde el VAR -ya que este no hace más que advertir una situación de juego-; c) AUXILIARSE en lo que le dicen desde el VAR, pero SOLICITAR la imagen y DECIDIR en última instancia.

Así que aquellos que critican a los que imparten justicia en un encuentro sepan que antes de criticar al VAR pueden seguir haciendo como hasta hace dos meses, descargando toda su ira contra el árbitro principal.

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