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@En1buena

Lo demás es puro cuento

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¿MUNDIAL DE 2030? VAMOS A NO ENGAÑARNOS.

La reciente inauguración del Estadio del Club Atlético Peñarol sumado a la visita del Presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reflotó en algunos la idea de que Uruguay pueda ser parte de la organización del mundial de 2030, en ocasión de celebrarse el centenario de la primera Copa del Mundo jugada en nuestro país.

Desde el Presidente de la República hasta los dirigentes de los clubes, todos se sumaron a una aventura, inconsistente desde todo punto de vista.

NO SE TRATA DE SER PESIMISTA SINO REALISTA.

Este país no está en condiciones de albergar un evento semejante, solo o conjuntamente con Argentina, como le fue planteado a Infantino.

Que se conmemoren 100 años de un acontecimiento no implica, por sí solo, que sea sinónimo de repetir la sede.

Algo similar pasó con Grecia de cara a los JJOO de 1996. Años hablando de que debía ser la sede de ésos Juegos, sin embargo Atlanta fue la ciudad elegida.

El propio Infantino al dar una recorrida por Montevideo tiene que haber advertido que es imposible que este país pueda ser sede.

Tal es así que en ningún momento de las distintas charlas que dio dejó siquiera abierta ésa posibilidad: “antes del 2030 tenemos el proceso de selección del 2026”.

Eso y decir “después hablamos”, ya sabemos lo que significa: olvidate! ¿Y por qué no es posible? ¿Qué nos falta?, veamos…

CIUDADES: Lo primero que debemos considerar es que en 1930 se jugaron todos los partidos del mundial en una sola ciudad, Montevideo. Ello nunca más volvió a ocurrir, por lo tanto, se requiere de más ciudades que cuenten con las comodidades y necesidades básicas que requiere este evento.

En 1930 participaron 13 países, si queremos organizar medio mundial vamos a contar con 16 (cuatro de los ocho grupos).

En Brasil hubo 12 sedes. Para medio mundial necesitaríamos seis. ¿Las tenemos?

CONCENTRACIONES – ESTADIOS: Desde hace ya algunos mundiales, a diferencia de otros tiempos, todos los países -incluso el local- van rotando de sede; significa  que ya no podrá un país quedar fijo jugando en un Estadio o ciudad sino que deberá mutar por todo el territorio.

Para eso se necesitan estadios, concentraciones y campos de entrenamientos acordes a las exigencias de hoy en día, en varias ciudades del país.

Para albergar a los seleccionados se requieren 16 concentraciones aisladas y con todas las comodidades para unas 60 personas cada una; hoy en día tenemos sólo el Complejo Celeste.

Si alguno tuvo la oportunidad de concurrir a un partido de Copa del Mundo habrá visto que aquí ningún estadio del país cumple con lo mínimo indispensable.

Es verdad que el estadio de Peñarol es una obra de primer nivel y pasó a ser el mejor del país. Pero, ¿tiene todo lo que la FIFA exige para un mundial?

A la FIFA le importa que la llegada a un estadio sea rápida y cómoda, entonces pregunto…

TRANSPORTE: ¿La FIFA va a otorgar la sede de un mundial a un país que cuenta con un solo aeropuerto internacional, más allá de que puedan existir otras pistas?

¿Admitirá que todos los planteles tengan que adaptarse a viajar en aviones pequeños porque salvo el Internacional de Carrasco el resto de los aeropuertos no pueden recibir aviones de gran porte?

¿En qué se van a movilizar los miles de extranjeros que lleguen a la cita mundialista? ¿En los cómodos y ventilados buses del transporte capitalino? ¿De acá a ésa fecha vamos a reflotar los trenes? ¿Instalaremos tranvías? ¿Subtes?

Me olvido del transporte público y voy a los autos particulares. Sabemos que en Montevideo se reduce todo a dos vías rápidas saturadas hace una década (Rambla y Avenida Italia); si todos los días el retorno de la jornada laboral de ciudad vieja al este es un caos, qué podemos esperar en 2030 con mayor volumen del parque automotriz, con la ciudad repleta de extranjeros y la gente exacerbada por el clima mundialista.

La FIFA exige, además, zonas de estacionamientos que tampoco tenemos; de hecho, en esta ciudad nunca se pensó en estacionamientos subterráneos.

Y todo lo que escribí sobre este punto lo hice pensando en Montevideo, imaginen en el interior.

Entonces, es verdad que el estadio de Peñarol pasó a ser el más moderno y como tal podría albergar cualquier partido de fútbol, pero de ninguna manera la FIFA podría considerarlo para un partido de un mundial porque antes valora y exige otras cosas que este país no puede brindar.

No es por el estadio en sí, sino por todo lo que lo rodea; mejor dicho, todo lo que no lo rodea y acabamos de ver.

Y si esto digo respecto del estadio de Peñarol imagínense para el resto.

Tengamos en cuenta que los aurinegros invirtieron 40 millones de dólares para su estadio mientras que los de la última Copa del Mundo costaron 200. En ésa diferencia se encuentran cubiertos varios de los “debes” aquí reseñados.

Varios de los “debes” que no son imputables a Peñarol ni a ningún club del fútbol uruguayo, son imputables a nuestro país.

Entonces, ni en Montevideo ni en ningún lado del territorio nacional tenemos un estadio que, por sí mismo o todo lo que lo rodea, reúna las condiciones exigidas para un partido de Copa del Mundo.

HOTELES: ¿Tenemos los hoteles necesarios para albergar a los miles de aficionados que concurren a un mundial?

Pensemos que en épocas de bonanza los hoteles de los balnearios del este quedan saturados durante la temporada estival, imaginen cuánta mayor cantidad de gente arriba a un país durante una primera fase de Copa del Mundo.

Además del hospedaje que se necesita para la prensa se debe tener presente la enorme cantidad de público que hoy concurre a los mundiales; sin ir más lejos, se calculó que al mundial de Brasil concurrieron un promedio de ocho mil uruguayos por partido.

Ustedes podrán decir que nosotros estábamos cerca, pues bien, entonces pongamos como ejemplo que Chile, Paraguay o Brasil tengan su sede en Uruguay y traigan ocho mil personas cada uno a la primera fase. ¿Dónde hospedamos a 24.000 personas en este país?

Podrán decirme que de acá al 2030 hay tiempo para hacer hoteles, es verdad, pero no los hagan todos 5 estrellas porque, primero la gente no piensa tanto en el hotel de lujo sino en el partido y, segundo, después del mundial hay que seguir solventándolos.

CENTRO DE PRENSA: Sabido es que son cientos los periodistas que concurren a una Copa del Mundo. Algunos van a los estadios y otros siguen los pormenores de la competencia desde los centros de prensa.

¿Conocen algún lugar previsto para ello en este país? Yo tampoco.

Se necesita tecnología de última generación para brindar el soporte técnico adecuado a las distintas emisoras que llegan para el evento.

Aquí hasta hace unos meses en el Estadio Centenario te quedabas sin internet, quizás para el 2030 no.

Estos son solo alguno de los aspectos por los cuales entiendo imposible que podamos ser sede de una Copa del Mundo.

Existen otros no menos importantes como la seguridad que rodea al evento. Hagan una proyección hacia el 2030… mejor no…!

Por esto y mucho más, pido a las autoridades del fútbol de este país que no recorran esta aventura cuyo final se sabe antes de empezar.

SI SE QUIERE UN RECONOCIMIENTO A NUESTRO PAÍS POR LA ORGANIZACIÓN Y CONQUISTA DE LA PRIMERA COPA DEL MUNDO CELEBRADA EN 1930 PROPONGO DOS ALTERNATIVAS:

Se nos conceda la organización de otro “Mundialito”, como en 1980, a jugarse exclusivamente con los campeones del mundo (hasta el momento sería solo con 8 países).

Se nos permita la clasificación directa a la Copa del Mundo de 2030. Sé que puede parecer delirante, pero por aquello de que no hay peor gestión que la que no se hace, no estaría mal realizar las gestiones necesarias y cursar, con tiempo, un petitorio formal.

Porque si bien no concibo que Uruguay pueda organizar el mundial de 2030, tampoco concibo ése mundial sin Uruguay!

EL USO DE LA TECNOLOGÍA EN EL FÚTBOL

Resulta interesante saber que el nuevo Presidente de la FIFA, Gianni Infantino, está a favor del uso de la tecnología en el fútbol. Llegada esta, cuántos problemas se evitarían!

El cambio más importante que terminaría con cientos de discusiones al año en distintas ligas del mundo es el hecho de dejar implementado, para siempre y con carácter general, el uso de un sistema que permita determinar cuándo se convierte un gol, es decir, cuándo la totalidad de la pelota ha traspasado la línea de meta.

El fútbol de hoy se define por detalles y un gol, que es lo más importante de un partido, no puede quedar librado a la visión de una persona.

PARA OTORGAR UN GOL SE NECESITA TENER CERTEZA Y ES LA TECNOLOGÍA, A DIFERENCIA DEL OJO HUMANO, LA ÚNICA QUE LA PUEDE DAR.

Por otra parte, es más barato invertir en un software, con el dispositivo que marca si la pelota pasó o no la línea de gol, que pagar a otros dos árbitros para que estén parados, cuasi inertes, detrás de cada arco.

Dicho sea de paso, dos, tres o seis árbitros seguirán cobrando de acuerdo a SU VISIÓN la cual NO ES SINÓNIMO DE CERTEZA.

Mientras la decisión de otorgar un gol siga dependiendo de la visión de un ser humano el error es una posibilidad que estará en cada encuentro.

Hay gente reacia a los cambios. En este caso, muchos técnicos se quedarían con un argumento menos para justificar luego su mal juego así como muchos periodistas no tendría de que hablar.

Algunos no son partidarios del uso de la tecnología porque entienden que esta le quita dinámica a un deporte que no admite detenciones salvo en casos excepcionales decididos exclusivamente por el árbitro.

Sin embargo, en lo que hace al otorgamiento de un gol, ha quedado demostrado que el uso del “chip” es una herramienta perfecta que en nada modifica el espíritu o esencia del juego.

Su aplicación no implica detener el partido como ocurre en el rugby o basquetbol.

gol benzemaDe llegar la tecnología al fútbol, como ya sucedió en la Copa de las Confederaciones 2013 y Brasil 2014, seguro se hablaría más del juego y algo menos de los arbitrajes.

Su eficacia quedó demostrada en el partido jugado entre Francia y Honduras cuando el árbitro concedió un gol a los galos tras un remate de Benzema.Ojo-Francia-Honduras-Imagen-TV_CLAIMA20140615_0172_27

Allí, un sensor avisó al juez que la pelota había ingresado por lo que rápidamente cobró el gol sin necesidad de consultar al asistente y evitándose todo tipo de discusiones.

Es verdad que no en todos los países se puede implementar este sistema por un tema de costos pero por lo menos se debe habilitar para que las Ligas que lo pueda solventar lo implementen si lo creen conveniente.

Por otro lado, debería ser obligatorio su uso para competencias internacionales.

Por ejemplo a nivel sudamericano a cada club se le exige presentar un escenario para oficiar de local, pues bien, dicho escenario debería tener incorporado el software que permita determinar si la pelota cruza o no la línea de gol.

Con lo que perciben hoy por jugar eventos internacionales seguramente esa inversión todos los equipos la puedan cubrir en su primera presentación.

También se pondrá en consideración el uso de la tecnología a la hora de sacar -o no- una tarjeta roja. En eso no estoy de acuerdo por dos motivos:

  • En primer lugar implica detener el partido.
  • Segundo, y más importante, CON O SIN USO DE LA TECNOLOGÍA, LA DECISIÓN DE EXPULSAR A UN JUGADOR SEGUIRÁ SIENDO DE CARÁCTER SUBJETIVO

Siempre van a existir matices a la hora de juzgar por lo tanto no se soluciona nada con parar el juego para decidir una expulsión.

Más cuando el reglamento contempla la posibilidad de expulsión incluso en casos donde no exista contacto con el rival; alcanza haber “tenido intención” de golpear o agredir. Incluso, cuando ha existido un “uso desmedido de la fuerza que pueda poner en riesgo el físico del rival”.

Y esa intención y uso desmedido no están definidos en ningún reglamento; nacen del sentido común de cada árbitro. Lo que es roja para un árbitro puede no serlo para otro.

De concretarse esta idea, además de pararse el partido habrán discusiones previas, durante y posteriores a la consulta en el video generándose, como suele suceder, un clima de presión hacia el árbitro y tenso, cuando no violento, entre los jugadores.

Si se van a copiar cosas del rugby en pos de un mejor espectáculo, que se comience por el tema disciplinario. Allí el árbitro es sagrado. En el acierto o en el error sus decisiones se respetan.

En el rugby no se admiten cuestionamientos, ademanes o gestos tribuneros que pongan al árbitro bajo presión de todo un estadio.

Ante el más mínimo gesto de desaprobación está prevista una sanción que va desde hacer retroceder al equipo 10 mts al ser pasible de tarjeta amarilla ser excluido 10 minutos.

Entonces, esperemos una rápida implementación de la tecnología sobre el único aspecto objetivo en la que esta puede ayudar, el otorgar o no un gol.

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