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@En1buena

Lo demás es puro cuento

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Nacional

NUESTROS GRANDES A NIVEL MUNDIAL

Han pasado 57 años de la obtención de la primera de las SEIS copas intercontinentales que tiene nuestro país.

En aquella oportunidad (19.09.1961) Peñarol vencía al Benfica de Eusebio y se tomaba revancha de lo sucedido un año antes ante el Real Madrid.

Qué lejos están nuestros clubes de ganar hoy algo parecido!

Hasta el 1988 se habían jugado 27 ediciones de la final del mundo; los uruguayos habían participado en 8 y ganado 6.

A partir de allí se disputaron otras 29 ediciones (serán 30 a fin de año), entre Copa Intercontinental y Mundial de Clubes, no sólo no se ganó ninguna sino que ni siquiera tuvieron la posibilidad de hacerlo, al no haber obtenido la Copa Libertadores.

Causas puede haber muchas, pero no alcanza con el simplismo de decir que cada vez es más difícil, que lo es!

Porque para ganar una final del mundo primero hay que llegar; y para ello hay que ganar un torneo continental donde en los últimos 30 años los uruguayos han desaparecido. Lo han ganado representantes de Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, Colombia y Ecuador, pero nosotros no.

Queda claro que es muy difícil volver a ser campeón del mundo de clubes; pero no tanto llegar a la posibilidad de serlo.

Si llegamos a la conclusión de que lejos de resultar un imposible, ganar la Copa Libertadores está al alcance de la mayoría de los países de este continente, quizás nos convenzamos de que se puede, la actitud ante el desafío sea otra, y casi sin quererlo terminemos, de un momento a otro, a dos partidos de volver a tener, al menos por un año, el mejor equipo del mundo.

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ABDON PORTE. Del suicidio a convertirse en ídolo y referente de Nacional

Sin entrar en consideraciones técnicas psicológicas o psiquiátricas, ni en el motivo que quedó expuesto en su nota previa a tomar la decisión de quitarse la vida en el centro del campo del Parque Central, quiero dar mi opinión sobre lo que entiendo un reconocimiento exagerado hacia la figura de Abdón Porte.

Entiendo que para llegar a una decisión tan terminante se tienen que dar algunos motivos que exceden al contexto deportivo de la situación que podía estar viviendo el jugador. El suicidio es una acción -egoísta- de escape a una realidad que te desborda, llevada adelante por una persona muchas veces enferma.

Considero que su actitud está lejos de ser un buen ejemplo para todo aquél que compite o integra un grupo que tiene un objetivo común.

Por otro lado me desconcierta el hecho de que, con los años, su leyenda haya desplazado en la consideración de los hinchas tricolores, a verdaderas glorias de la institución. Muchas de las cuales “los hinchas modernos” no saben ni cómo buscarlas en google; tal es el caso de Don Ángel Romano.

El “loco” fue contemporáneo de Abdón y nació futbolísticamente en “la cantera inagotable”, a diferencia de Porte que salió del Colon Fútbol Club.

Además Romano fue multicampeón con Nacional y la selección uruguaya; es, o debiera ser, una referencia ineludible a la hora de hablar de los primeros logros deportivos de la institución a comienzos del Siglo XX.

Romano conquistó ocho campeonatos uruguayos y siete títulos internacionales con Nacional. Además fue campeón olímpico (1924) y seis veces campeón de América, siendo en dos de ellas el goleador del certamen!

Y trazo el paralelismo con Romano no sólo por el olvido circunstancial del “hincha moderno” sino por algo mucho más importante y que echa por tierra el argumento hoy utilizado por todos para justificar la decisión de Abdón; ese que dice que “dio la vida por sus colores”.

Ángel Romano ya con seis Copas América y un título olímpico llegó a 1930 con 37 años siendo aún jugador activo de Nacional. Ya no había concurrido a los Juegos de 1928 y físicamente no estaba apto para la cita mundialista; y vaya que tenía curriculum como para al menos integrar la lista del seleccionado dirigido por Alberto Suppici.

Sin embargo a él no se le ocurrió hacer lo que hizo Abdón.

Pese a su palmarés sabía que su ciclo como jugador estaba cumplido. Y eso es lo que a todo jugador le ocurre; llega el día en que alguien te desplaza y hay que estar preparado para ese momento.

Además, en épocas donde ni siquiera había cambios, acatar la decisión de un técnico sin chistar era justamente la mayor demostración de grandeza y compañerismo.

Eso sí es jugártela por los compañeros. Eso sí habla bien de un jugador que da todo por su equipo y siento que “lo más importante SIEMPRE es el equipo que integra”.

Cualquier otra actitud es muestra de egoísmo; es decirle al Dt que está equivocado y al compañero que te desplaza que tu sos más que él y no confías en lo que pueda llegar a hacer dentro de la cancha.

ALGUNOS FESTEJAN TÍTULOS… NUESTROS GRANDES, CUMPLEAÑOS

Mientras en Uruguay los grandes festejan cumpleaños otros equipos crecen y ganan terreno en las competencias internacionales.

Así, por ejemplo, año a año aparecen definiendo equipos sin historia o que hacía lustros no ganaban una Copa Libertadores, aquella a través de la cual nuestros grandes se hicieron gigantes a nivel mundial; ello en épocas no muy remotas donde jamás se festejaban los cumpleaños.

Ojo, cada uno que festeje lo que quiera. A MI LA NATURALEZA ME HA DEMOSTRADO QUE NO ES NINGÚN LOGRO CUMPLIR AÑOS; por el hecho de existir, cada 365 días y 6 horas, sumo uno más.

Claro que un enorme porcentaje, por no decir el 100% de los que hoy “organizan los cumpleaños”, jamás vieron a sus grandes ganar un título internacional.

En ellos hay una necesidad imperiosa de festejar algo; no saben qué, pero algo al fin.

Hoy se malgasta el dinero en fiestas de colores para celebraciones sin Copas dejando en el abandono a glorias de ambos clubes que fueron los que realmente ayudaron a la grandeza de su institución.

Glorias que obtuvieron títulos del mundo y que por cuestiones del destino y producto de la época, cayeron en desgracia. Claro que el hincha “moderno” para ayudar a sus glorias no hace colectas; de hecho, si los ven por la calle a la mayoría no los conocen.

Ojalá llegue el día en que los grandes de este país dejen de cantar el que los cumpla feliz y vuelvan a entonar el “dale campeón”!

PARA GANAR UN TORNEO INTERNACIONAL PRIMERO HAY QUE PROPONÉRSELO

LA SEQUÍA DE NUESTROS GRANDES LLEVA 29 AÑOS!

Nuestros grandes arrancan perdiendo las Copas internacionales desde el momento mismo del sorteo. Allí cuando empiezan a sonar, cada año con más fuerza, las excusas de siempre: poderío económico de los rivales -a veces político-, distancia y cansancio por los viajes, calor, humedad y por supuesto, LA FALTA DE RODAJE o DOBLE COMPETENCIA, entre otras.

Versos de dirigentes de los que se hace eco la prensa, pasa a los entrenadores y llega al convencimiento del jugador. Así es imposible ganar algo!

Hoy los uruguayos pueden hacer tres meses de pretemporada o tener dos de rodaje que jugando y PENSANDO así jamás volverán a definirán nada.

GANAR UN TORNEO CONTINENTAL ESTÁ AL ALCANCE DE LA MANO. EL TEMA ESTÁ EN PROPONÉRSELO Y NO DARLO POR PERDIDO ANTES DE EMPEZAR.

Y lo digo desde el convencimiento absoluto. No porque sea fácil sino porque el fútbol en este continente es tan parejo que CUALQUIERA PUEDA GANAR; sino vean:

Hace 29 años que los clubes uruguayos no ganan un torneo continental; el último fue la Copa Interamericana obtenida por Nacional en 1989 (foto de portada).

En ese lapso, de los 11 países que participan (incluido México desde 1997), salvo Venezuela todos han tenido algún equipo jugando una final continental.

De esos 10 países que tuvieron representantes en alguna final, SALVO URUGUAY (perdieron Nacional y Peñarol) y BOLIVIA (Bolivar) LOS OTROS 8 POR LO MENOS GANARON UN TÍTULO CONTINENTAL, DE 2002 A LA FECHA!

En Sudamérica a diferencia de Europa (Real Madrid, Barcelona, Bayern Munich, PSG y poco más) no hay potencias a las cuales temer.

CASI TODO SE REDUCE EN LA CONCENTRACIÓN, MOTIVACIÓN Y MUCHA, PERO MUCHA ACTITUD!

NÚMEROS QUE DUELEN

Copa Libertadores 1987 Copa Libertadores 1987. La “fiera” Aguirre, autor del gol definitorio ante América de Cali y el técnico, Oscar W.Tabárez.

De las primeras 29 ediciones de la Copa Libertadores los uruguayos disputaron 15 finales y ganaron 8. De las 29 siguientes disputaron una y la perdieron.

El último trofeo para Uruguay lo consiguió Nacional a través de la Copa Interamericana de 1989. Desde entonces se han disputado 64 torneos donde los uruguayos han sido cuatro veces finalistas y no ganaron título alguno (Incl.Libertadores 2018 y Sudamericana 2017). Veamos:

– Copa Libertadores 1990-2017: 29 ediciones, 0 título, 1 final.

– Supercopa Sudamericana 1990-1997: 8 ediciones, 0 título, 1 final.

– Copa Conmebol 1992-1999: 8 ediciones, 0 título, 2 finales.

– Copa Mercosur 1998-2001: 4 ediciones, 0 título, 0 final.

– Copa Sudamericana 2002-2017: 15 ediciones, 0 título, 0 final.

– Lamentablemente, por no acceder a ellas, los clubes uruguayos no han podido disputar desde 1990 a hoy: Recopas, Suruga Bank, Intercontinental, o Mundial de Clubes, Interamericana (no se juega desde 98’), Master de Supercopa (en sus dos ediciones 1992 y 1994), Master de Conmebol (en su única edición de 1996) o Supercopa de Oro (en sus 3 ediciones 1993, 1995 y 1996).

A no menospreciar que todos los títulos reseñados valen uno. Todos fueron y son reconocidos por Conmebol como oficiales.

En estos 29 años de sequía donde nuestros grandes apenas tuvieron cuatro oportunidades de alcanzar un título internacional, han ganado o sido finalistas “las siguientes potencias”: Talleres, Lanus, Rosario Central, Barcelona (ECU), Sportivo Alagoano, Arsenal, Cienciano, Bolivar, Nacional (PAR), Sporting Cristal, Atlético Paranaense, Once Caldas, Liga de Quito, Goias, Ponte Preta, Chivas, Pachuca, Tigre, Huracán, Independiente Del Valle, Chapecoense, entre otros.

Nacional 88 Copa Libertadores 1988. Plantel titular del último partido ante Newell’s.

Vemos que en estos 29 años definieron y ganaron muchos equipos sin historia, otros que nunca volvieron a ganar, muchos sin el “peso de la hinchada”, político y todos los etc que los uruguayos ponemos como excusa desde el sorteo de cada competición. Incluso otros que fueron grandes y hacía décadas no ganaban también volvieron a hacerlo (Boca 1978/2000 – Santos 1963/2011 – River 1996/2015).

Digan cualquier cosa pero NUNCA MÁS QUE NO SE PUEDE O ES DIFÍCIL!

Las excusas sobran pero cuando pasamos raya vemos que todos llegan, todos definen, algunos salen campeones, nosotros no!

Ojalá algún día, antes de empezar una competencia, los equipos uruguayos se vuelvan a proponer salir campeones de un torneo continental.

NACIONAL Y SU RECORD DE PARTICIPACIONES EN COPA LIBERTADORES ¿VALE LA PENA FESTEJAR?

Entiendo que se celebre la clasificación al máximo torneo continental. No sólo significa un ingreso importante para la institución y en definitiva los jugadores sino que, al menos hipotéticamente, significa la posibilidad de obtenerlo.

Sí me resulta asombroso que “los hinchas modernos” hagan alarde del “récord de 20 participaciones consecutivas en Copa Libertadores” como si significara un trofeo en sí. ¿Es realmente como para sentir orgullo y considerarlo un logro?

Los muchos que celebran y que no habían nacido cuando se inició el ciclo  ¿saben que en ésas 20 participaciones Nacional ni siquiera disputó una final? Su mejor posición fue haber llegado a 1 semifinal.

Claro que pasa lo de siempre, ante la carencia de logros existe en la gente la necesidad de festejar algo, dibujar récords, anécdotas, banderas, colores; cualquier cosa!

Por una cuestión de promedio es preferible jugar menos y ganar más.

Un Boca Juniors con 25 participaciones y 6 títulos en el certamen tendrá un mejor palmarés que nuestros Peñarol y Nacional con 42 participaciones (récord compartido) y 5-3, respectivamente.

EL HINCHA MODERNO

El hincha es aquél que dice querer al club de sus amores por encima de cualquier jugador, Presidente o momento circunstancial.

Aquél que suele exigir y criticar mucho, pero hace poca o a veces nula autocrítica.

Porque es más fácil decir que la culpa es del otro que reconocer que estuvo en uno la posibilidad de haber hecho algo para que un mal momento no hubiese acontecido.

Por eso, en un club, la responsabilidad de TODO recae en el hincha.

¿POR QUÉ? Porque el hincha es (o debe ser) socio y como tal, quien pone o permitió poner al frente de su institución, a tal o cual Presidente.

Y en nuestro fútbol, si vamos a los grandes, que son quienes acaparan mayor atención, sabemos que los Presidentes que los socios han puesto en los últimos 30 años, han dejado muchísimo que desear.

Presidentes viejos en ideas, más allá de su edad, que eligen a cuerpos técnicos sobrevalorados, que generalmente viven del llanto y torneos ganados en el pasado en lugares que, como nuestro fútbol, no revisten mayor jerarquía.

Técnicos que justifican su incapacidad en arbitrajes, conspiraciones, clima, doble competencia o falta de rodaje, lesiones y muchos etc.

Esos que traen jugadores acabados por salarios exorbitantes; alguno porque ganó un campeonato uruguayo o cierto clásico tiempo atrás y a otros, simplemente, para que le cuiden sus espaldas o a pedido de algún contratista.

Claro que el hincha moderno hoy se ocupa más de otras cosas -extra fútbol- tan relevantes para la historia del club como determinar quién tiene más gente, más aliento, la bandera más grande, abandona menos (¿?), festejó su cumpleaños primero, ganó tal o cual partido hace más de medio siglo o junta más plata para una fiesta de colores que después, comparada con cualquier fiesta en el resto del mundo, termina siendo una simple kermese.

En definitiva, cosas que no aportan en nada a la grandeza de su institución.

Es propio de los tiempos que corren que un grande, que no ha ganado nada cruzando la frontera en las últimas tres décadas, disfrute de la desgracia del otro grande, que tampoco ganó nada.

Los grandes, por su gente e historia nunca dejarán de serlo pero cuidado, pensando así, como piensa el hincha moderno, estarán cada vez más alejados de lo que realmente los hizo grandes y reconocidos a nivel mundial.

Porque producto de ése hincha moderno ya están apareciendo los “dirigentes modernos”; barras o aficionados comunes devenidos en dirigentes que una vez llegados a la cúspide del club verán difícil pensar y ejecutar de manera diferente a como lo han hecho en los últimos 30 años.

Antes los Presidentes de los grandes, con aciertos o errores, eran personas de bien, caballeros, respetuosos del otro; daban todo por su club pero no solían caer en el agravio barato hacia el otro.

El gran problema hoy es que los dirigentes de los clubes son personas que están próximas a nunca haber visto ganar nada relevante, entonces, entre ellos también se trenzan a discutir por todos los temas que tan ocupados tiene al hincha moderno.

Lo que deben saber ésos hinchas es que hasta 1990 nadie perdía un minuto en hablar de las boludeces que ellos hablan. Cuando los equipos salían a la cancha no les importaba su cumpleaños, no había humo, banderas gigantes, fiesta de colores ni nada por el estilo; papel picado y mucho aliento eran suficientes para que los jugadores se lo retribuyeran con una Copa internacional.

NACIONAL Y LA CELESTE

Entiendo que es para llevar con orgullo el hecho de que el 1er triunfo internacional de Uruguay, obtenido el 13 de setiembre de 1903, haya sido logrado a través de una delegación integrada por jugadores del Club Nacional de Fútbol.

Fue el primer eslabón de una larga cadena de éxitos que esperemos nunca terminen.

Como dije, aquél partido que Uruguay representado exclusivamente por jugadores de Nacional le ganó a Argentina, fue en setiembre de 1903La camiseta celeste el seleccionado uruguayo la comenzó a utilizar el 15 de agosto de 1910 en la cancha del Montevideo Wanderers, por entonces, Estadio de Belvedere (hoy del Liverpool FC) en ocasión de celebrarse una edición de la Copa Lipton.

URU ARG 1903Resulta extraño que desde hace un tiempo, año tras año, en el mes de setiembre Nacional utilice una camiseta celeste para celebrarlo.

Sobre todo porque en aquél partido quien vistió de celeste fue el seleccionado argentino. Uruguay lo hizo con una remera azul con una franja diagonal blanca y la bandera de Uruguay como escudo.

VIOLENCIA EN EL DEPORTE URUGUAYO

La violencia en el deporte no escapa a la violencia que existe en la sociedad de nuestro país. La explicación, así como su posible erradicación, no debe buscarse exclusivamente en el deporte, es un tema social que nace desde los primeros pasos de una persona.

Podemos encontrar diferentes formas de agresión y violencia en los distintos ámbitos de la actividad humana: relaciones personales, laborales, familiares, profesionales, políticas, comerciales, por lo tanto, no debería extrañarnos cuando esta aparece en uno de los ambientes más característicos e importantes de la sociedad contemporánea, el deporte.

Varios aspectos influyen en el cuerpo y mente de una persona a la hora de realizar una competencia deportiva, ya sea a nivel amateur o profesional: su educación, la familia, infancia, adolescencia, alimentación, valores, amistades, etc.

Ello sin tomar en cuenta la cada vez más importante influencia del alcohol y las drogas como factores determinantes a la hora de cometer actos violentos.

Todos ellos son aspectos sociológicos que muchas veces no se toman en cuenta a la hora de tener que evaluar el comportamiento de un deportista que se maneja fuera del reglamento e incurre en hechos de violencia.

En nuestro país en los últimos años hemos tenido hechos de violencia en varias disciplinas a todos los niveles. En partidos de inferiores, tanto de básquetbol como de fútbol, ha habido incluso incidentes con armas de fuego!

A nivel de primera división en básquetbol son reiterados los incidentes y los partidos que deben suspender por agresiones entre deportistas, hinchas o contra los árbitros; basta recordar lo que fueron las finales del Federal entre Welcome y Aguada, años atrás.

Pero la violencia alcanza a otros deportes no tan difundidos. Recientemente hemos visto como en el futsal ocurrieron verdaderas batallas campales entre parcialidades.

Pero sin dudas que lo que más llama la atención es la violencia en el fútbol. No sólo por ser el deporte más popular de nuestro país sino por ser, generalmente, donde se dan los más desagradables episodios.

En la última década, cada clásico pareció significar la ida a una guerra, a tal punto que tuvimos que lamentar más de una muerte en las cercanías del Centenario.

Las causas y los culpables no los debemos buscar exclusivamente en los parciales, hinchas o espectadores ya que muchas veces los dirigentes -con su inacción-, y los deportistas -con su incorrecto proceder-, contribuyen a generar un clima de violencia previo a la competencia, que enerva a sus seguidores. Basta recordar dos antecedentes clásicos para ver que eso es así.

El primero en abril de 1990 cuando Enrique Peña y Obdulio Trasante debatieron toda una semana acerca de la hombría de cada uno dejando de lado todo aspecto y análisis futbolístico del partido que tenían por delante; el resultado: 20 expulsados y suspensión del partido tras una batalla pocas veces vista en la historia de los campeonatos uruguayos.

Peña Trasante

Más acá en el tiempo encontramos el clásico del Torneo Clausura 2000 donde una vez finalizado el partido, y luego de un entredicho entre Richard Morales y Julio Rivas, se generalizó una trifulca que terminó con varios jugadores de ambas instituciones procesados con prisión por la justicia penal.

Muchas veces se confunde a la violencia con la vehemencia normal con que se desarrolla cierta actividad de un modo competitivo dentro de la lealtad que debe primar en una competencia.

La violencia se define como “todo cuanto se encamine a conseguir algo mediante el empleo de una fuerza, a menudo física, que anula la voluntad del otro”.

Debemos diferenciar los actos que ocurren durante la competición y que son susceptibles de ser catalogados como violentos y/o agresivos, respecto de los que transgreden las normas deportivas, las leyes sociales más amplias o las convenciones tácitas aceptadas por los contendientes acerca de lo que es lícito.

Regulación jurídica en nuestro país: La fórmula perfecta para erradicar la violencia en el deporte nadie la tiene. Mucho se habla de lo acontecido en Inglaterra donde, a raíz de los famosos “holligans” y luego de reiterados incidentes en toda Europa que los llevó a estar suspendidos varios años de competiciones internacionales, cambiaron la legislación e impusieron duras sanciones a todo aquél que promoviera disturbios en espectáculos deportivos: privación de libertad y prohibición de concurrir a escenarios, como los más notorios.

En nuestro derecho el tema está regulado en el art.323 del Código Penal. En él se hace mención a la RIÑA: “El que participare en una riña será castigado de 20 a 600 UR de multa o prisión equivalente…”.

En el segundo inciso se hace mención a la RIÑA CALIFICADA que sería, en definitiva, una reyerta confusa, tumultuosa, donde no se sabe quién la comenzó, la causó, etc.

Con el tiempo se agregó el siguiente inciso que regula la riña a nivel deportivo: ART.323 BIS “El que, con motivo o en ocasión de una competencia deportiva u otro espectáculo público que tuviera por objeto recreación o esparcimiento, durante su desarrollo o al ingresar o retirarse del mismo, participare en una riña o compeliere a participar en ella, la dirigiere o la propiciare, será castigado con pena de 3 a 24 meses de prisión”.

La Ley de Seguridad Ciudadana fue la que estableció los requisitos condicionantes de lugar y tiempo como agravantes del delito de riña.

Antes, la responsabilidad de los involucrados era la misma ya fuera a la salida del estadio, en la calle, etc. El mismo artículo establece, además, que “con la misma pena será castigado el que en las circunstancias del inciso anterior, portare armas o las introdujere en el recinto en que se desarrollare la competencia deportiva o el espectáculo público…”.

Si queremos sanciones ejemplarizantes, tomando en cuenta que el máximo castigo previsto no alcanza al mínimo para que un delito sea castigado con penitenciaría y se pueda procesar con prisión, concluimos que lejos se está de disuadir el accionar de los violentos.

Con esta normativa seguiremos teniendo riñas y hechos violentos en los escenarios deportivos cada vez más a menudo.

Desde hace años el mensaje a los violentos es: “hagan que no pasa nada! no hay sanción, no hay medidas de los dirigentes, no hay nada”!

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