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@En1buena

Lo demás es puro cuento

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Peñarol

NUESTROS GRANDES A NIVEL MUNDIAL

Han pasado 57 años de la obtención de la primera de las SEIS copas intercontinentales que tiene nuestro país.

En aquella oportunidad (19.09.1961) Peñarol vencía al Benfica de Eusebio y se tomaba revancha de lo sucedido un año antes ante el Real Madrid.

Qué lejos están nuestros clubes de ganar hoy algo parecido!

Hasta el 1988 se habían jugado 27 ediciones de la final del mundo; los uruguayos habían participado en 8 y ganado 6.

A partir de allí se disputaron otras 29 ediciones (serán 30 a fin de año), entre Copa Intercontinental y Mundial de Clubes, no sólo no se ganó ninguna sino que ni siquiera tuvieron la posibilidad de hacerlo, al no haber obtenido la Copa Libertadores.

Causas puede haber muchas, pero no alcanza con el simplismo de decir que cada vez es más difícil, que lo es!

Porque para ganar una final del mundo primero hay que llegar; y para ello hay que ganar un torneo continental donde en los últimos 30 años los uruguayos han desaparecido. Lo han ganado representantes de Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, Colombia y Ecuador, pero nosotros no.

Queda claro que es muy difícil volver a ser campeón del mundo de clubes; pero no tanto llegar a la posibilidad de serlo.

Si llegamos a la conclusión de que lejos de resultar un imposible, ganar la Copa Libertadores está al alcance de la mayoría de los países de este continente, quizás nos convenzamos de que se puede, la actitud ante el desafío sea otra, y casi sin quererlo terminemos, de un momento a otro, a dos partidos de volver a tener, al menos por un año, el mejor equipo del mundo.

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LAS TRIBUNAS DEL “CAMPEÓN DEL SIGLO”

La dirigencia de Peñarol ha hecho oficial el nombre de las tribunas que llevará su Estadio “Campeón del Siglo” el que será inaugurado el próximo 27 de marzo.

En una medida que no comparto se dispuso que los nombres sean: Frank Henderson, para la tribuna oficial, Cr.José P.Damiani para la lateral -lo que sería la Olímpica del Estadio Centenario-, Washington Cataldi para la cabecera local y Cr.Gaston Güelfi para la visitante.

Entiendo que se ha utilizado un criterio digno de los tiempos que corren, donde se ha puesto a la dirigencia por encima de quienes posibilitaron que Peñarol haya llegado a la cima del fútbol mundial y que por ejemplo hoy, su Estadio porte el nombre “Campeón del Siglo”, sus jugadores.

Pero no debe llamar la atención. Son los mismos dirigentes que han olvidado a sus glorias, las han dejado morir en el olvido, las han echado del club, entre otros ejemplos que no viene al caso mencionar.

Lo que importa es que el actual Presidente de la institución tuvo un único y claro objetivo al elegir los nombres de las tribunas: que una de ellas llevara el nombre de su padre.

De esta manera, Juan Pedro Damiani dejó de lado:

– a la gente, a la que no le dio la oportunidad de proponer y mucho menos elegir los nombres de las tribunas de su club.

– y a los jugadores, quienes han sido los artífices de todos los triunfos y hazañas que el 27 de marzo se van a recordar.

A la gente se la arregló con una elección digitada del nombre del Estadio el cual, todos sabemos, ya estaba asignado desde que el proyecto fue habilitado y la obra comenzó a levantarse.

Por lo tanto, como es habitual en la conducción de Peñarol, todo fue resuelto por una sola persona, su Presidente.

Incluso, el criterio para asignar los nombres elegidos a las Tribunas tampoco es acorde a lo que el club logró bajo la Presidencia de cada uno de ellos.

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Frank Henderson

Puede ser lógico designar la tribuna oficial con el nombre de su primer Presidente, Frank Henderon, pero no existe un criterio razonable en la asignación de las tres restantes.

 

La Tribuna opuesta a la oficial, la más grande en tamaño, llevará el nombre de José Pedro Damiani, quien no sólo fue el que menos ganó de los tres Presidentes en cuestión sino el principal responsable, junto a su hijo, de que Peñarol esté como está, alejado de todas las definiciones de los títulos que lo llevaron a ser un grande a nivel mundial.

Damiani obtuvo un solo título internacional (Copa Libertadores 1987) y 7 campeonatos uruguayos. Con Gastón Güelfi la institución cosechó 3 Libertadores, 2 Intercontinentales, 1 Supercops de campeones intercontinentales y 9 uruguayos y con Washington Cataldi 1 Libertadores, 1 Intercontinental y 9 uruguayos; ello, además de haber acompañado previamente a Güelfi desde el 1er día como Presidente del club.

Por lo tanto, en orden de méritos y de haberse seguido un criterio mínimamente razonable con los nombres elegidos debió llamarse:

  • Güelfi a la tribuna con mayor capacidad (Olímpica del Centenario),
  • Cataldi a la cabecera local,
  • y Damiani a la cabecera visitante.

 

LOS NOMBRES QUE LLEGARON A MANEJARSE

Hace pocas semanas se habían manejado algunos nombres y se llegó a considerar la posibilidad de que algún otro saliera de la opinión popular. En ese momento en lo personal consideré lo siguiente.

Que estaba bien denominar a la Tribuna oficial con el nombre del primer Presidente, Frank Henderson -discusiones al margen-.

En su figura quedaban incluidos todos los dirigentes que pasaron y pasarán por el club. Desde el más grande al más chico, sin distinciones ni valoraciones personales.

titoLa Tribuna más grande e importante entendí que debía ser un justo y merecido homenaje para su jugador emblema, el que más jugó y más ganó a lo largo de toda su historia: Néstor “Tito” Gonçalvez.

En su nombre quedaban comprendidos todos los jugadores pasados y futuros, los que jugaron en primera, los juveniles que no llegaron o los que salieron campeones del mundo.

Por otra parte, hay una cosa incuestionable que no se debe perder de vista más en los tiempos que corren; nadie en Peñarol volverá a jugar lo que jugó Gonçalvez (574 partidos) y, difícilmente, por no decir imposible, alguien podrá ganar lo que ganó él: 3 Copas Libertadores, 2 Intercontinentales, 1 Supercopa de Campeones y 9 uruguayos.

De hecho, con su nombre creí que debía denominarse el Estadio. Perfectamente este pudo llamarse Néstor “Tito” Gonçalvez y denominar a la cabecera local como “Campeón del Siglo”.

En cuanto a la Tribuna visitante tenían un matiz con el nombre que llegó a manejarse “Decano 28.9.1891”. Entendí que basado en los documentos oficiales que maneja la institución -también discusión al margen- alcanzaba con ponerle 28.9.1891, a secas; sin necesidad de herir susceptibilidades.

Finalmente iba a quedar en consideración de la gente el nombre de la cabecera local para lo cual a través de twitter había sugerido a los parciales de Peñarol lo siguiente:

  1. Lugar donde Peñarol obtuvo la -y su- primera Copa Libertadores: Puerto Sajonia -Defensores del Chaco 1960
  1. Lugar donde obtuvo, para muchos, su triunfo más importante: Chamartín – Santiago Bernabeu 1966 (2-0 a Real Madrid para obtener su 2ª Intercontinental).
  1. Lugar donde obtuvo tres Copas Libertadores (Santiago de Chile):
  • 1966 victoria 4-2 en alargue contra River Plate, tras ir perdiendo 0-2;
  • 1982 victoria 1-0 a Cobreloa a falta de 1 minuto para terminar el juego e ir a 3er partido;
  • 1987 victoria 1-0 a América de Cali a falta de 1 segundo para terminar el 2° tiempo del alargue y cuando el empate daba el título a los colombianos por mejor diferencia de goles en las dos primeras finales.

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    Reacción tras el agónico gol de Aguirre en 1987

En lo personal no tenía ninguna duda. La cabecera local debía llamarse Santiago de Chile para en todo momento resaltar no sólo lo cosechado en ése lugar sino la forma en que se obtuvo cada logro.

UN NOMBRE LLENO DE GLORIA

El Club Atlético Peñarol está a semanas de ponerle nombre a su Estadio y a pocos meses de volver a tener el sueño de la casa propia, luego de 82 años.

Desde la desaparición del Estadio de los Pocitos en 1933 que Peñarol no tiene un recinto -propio- acorde a su envergadura.

Laurent
Lucien Laurent

El tiempo dirá si el nuevo Estadio podrá albergar acontecimientos históricos como los tuvo aquél, donde un 13 de julio de 1930, Lucien Laurent marcó el primer gol de la historia de los mundiales, en la victoria de su país -Francia- ante México por 4-1.

Esoestadio cap lo irá marcando el tiempo; ahora lo que se está por determinar es el nombre por el cual habrá de llamarse al Estadio de Peñarol.

Para eso su Presidente ha convocado a hinchas y socios y, según dijo, “tras un estudio de algunos historiadores”, se han propuesto las siguientes opciones: “Glorioso Peñarol”, “Campeón del Siglo” y “Estadio CURCC”.

Me pregunto quiénes son ésos historiadores que, al menos en dos de las opciones, han pensado más en confrontar que en individualizar a un Estadio que será de primer nivel mundial.

La grandeza de Peñarol obedece a los JUGADORES que han pasado por el club y que a fuerza de títulos lo han llenado de gloria.

Si se habla de un “Glorioso Peñarol”, en lo personal la única opción que considero viable de las tres sugeridas, es porque hubo a lo largo de la historia muchas glorias que vistieron su camiseta.

Si se obtuvo la distinción “Campeón del Siglo”, es porque muchos jugadores contribuyeron a ganar los títulos que lo hicieron posible. Aquí dejo de lado cualquier discusión sobre jerarquía, relevancia o vinculación con la FIFA que pueda tener quien otorgó tal distinción: la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Fútbol (IFFHS).

Por otro lado, ponerle “Estadio CURCC” no hará más que ahondar en una discusión, sin sentido, como la del decanato, que solo se puede dar en nuestro país.

Peñarol se hizo grande a nivel mundial no por haber nacido un día antes o después que otra institución sino por haber conseguido una infinidad de logros deportivos.

El nombre de un Estadio de fútbol tiene que ser SINÓNIMO DE GLORIA sin necesidad de ponerse a dar explicaciones.

En lo personal entiendo que el Estadio del Club Atlético Peñarol debe llevar el nombre de un jugador que, repito, a fuerza de títulos haya contribuido a la rica historia del club.

Algunos, con gran desconocimiento de la historia y tocando de oído, dicen “que se dejen los nombres de los jugadores para las tribunas, que el club está por encima de cualquier jugador”.

Saben qué, puede ser, pero a ésos les digo que la historia de Peñarol merece estar por encima de cualquier discusión estúpida.

A la hora de ponerle nombre a los estadios existen en el mundo cientos de ejemplos que se basan en:

Barrio/ubicación: Chamartín (nombre original del estadio del Real Madrid); San Siro (Milan); Mestalla (Valencia); Anfield (Liverpool).

Hecho histórico: Centenario (Uruguay); Defensores del Chaco (APF).

Un Presidente: Santiago Berbabéu (Real Madrid) Antonio Vespucio Liberti (River Plate); Alberto J.Armando (Boca Juniors).

Acontecimiento deportivo: Olímpico (Roma, Berlín, Munich, Londres, etc); Libertadores de América (Independiente); Stade de France (Estadio de Francia construido con motivo del mundial 1998).

Personalidad: Mario Filho -Maracaná-; San Paolo (Napoli); San Mamés (Ath.Bilbao); Presidente Perón (Racing).

Empresa patrocinadora: Allianz Arena (Bayern Munich); Mercedes Benz Arena (Stuttgart); Emirates (Arsenal).

Jugador o técnico: Giuseppe Meazza (Inter); Diego A.Maradona (Argentinos Jrs.); Mario A.Kempes (Gobierno de Córdoba); Marcelo Bielsa (Newell’s Old Boys).

Yo, insisto, soy de los que cree que Peñarol es lo que es gracias a los jugadores que han pasado por el club y que a través de las conquistas deportivas convirtieron a la institución en un grande a nivel mundial.

Ello no se debió a un barrio, a un Presidente, a un nombre o acta fundacional, o a una distinción en particular; se debió, pura y exclusivamente, a sus jugadores!

Entonces, repito, el nombre del Estadio del Club Atlético Peñarol debe identificarse con una GLORIA DEL CLUB, con un JUGADOR que haya vestido su camiseta.

Y allí podrán encontrar muchos nombres, yo me quedo con uno, NESTOR “TITO” GONÇALVEZ (nacido en Artígas un 27 de abril de 1936) el cual:

  • Jugó TODA SU CARRERA en Peñarol (desde 1957 a 1970).
  • Es quien más veces vistió su camiseta (574).
  • Ganó 9 campeonatos uruguayos (formó parte del 1er quinquenio).
  • Ganó 3 Copas Libertadores de América.
  • Ganó 2 Copas Intercontinentales
  • Ganó 1 Supercopa de Campeones Intercontinentales
  • Es por otra parte el único futbolista que disputó 6 finales de Copa Libertadores.

Por eso, para mi no hay dos posibilidades, el Estadio del Club Atlético Peñarol debe llevar el nombre de su máxima gloria: Néstor “Tito” Gonçalvez.

ALGUNOS FESTEJAN TÍTULOS… NUESTROS GRANDES, CUMPLEAÑOS

Mientras en Uruguay los grandes festejan cumpleaños otros equipos crecen y ganan terreno en las competencias internacionales.

Así, por ejemplo, año a año aparecen definiendo equipos sin historia o que hacía lustros no ganaban una Copa Libertadores, aquella a través de la cual nuestros grandes se hicieron gigantes a nivel mundial; ello en épocas no muy remotas donde jamás se festejaban los cumpleaños.

Ojo, cada uno que festeje lo que quiera. A MI LA NATURALEZA ME HA DEMOSTRADO QUE NO ES NINGÚN LOGRO CUMPLIR AÑOS; por el hecho de existir, cada 365 días y 6 horas, sumo uno más.

Claro que un enorme porcentaje, por no decir el 100% de los que hoy “organizan los cumpleaños”, jamás vieron a sus grandes ganar un título internacional.

En ellos hay una necesidad imperiosa de festejar algo; no saben qué, pero algo al fin.

Hoy se malgasta el dinero en fiestas de colores para celebraciones sin Copas dejando en el abandono a glorias de ambos clubes que fueron los que realmente ayudaron a la grandeza de su institución.

Glorias que obtuvieron títulos del mundo y que por cuestiones del destino y producto de la época, cayeron en desgracia. Claro que el hincha “moderno” para ayudar a sus glorias no hace colectas; de hecho, si los ven por la calle a la mayoría no los conocen.

Ojalá llegue el día en que los grandes de este país dejen de cantar el que los cumpla feliz y vuelvan a entonar el “dale campeón”!

PARA GANAR UN TORNEO INTERNACIONAL PRIMERO HAY QUE PROPONÉRSELO

LA SEQUÍA DE NUESTROS GRANDES LLEVA 29 AÑOS!

Nuestros grandes arrancan perdiendo las Copas internacionales desde el momento mismo del sorteo. Allí cuando empiezan a sonar, cada año con más fuerza, las excusas de siempre: poderío económico de los rivales -a veces político-, distancia y cansancio por los viajes, calor, humedad y por supuesto, LA FALTA DE RODAJE o DOBLE COMPETENCIA, entre otras.

Versos de dirigentes de los que se hace eco la prensa, pasa a los entrenadores y llega al convencimiento del jugador. Así es imposible ganar algo!

Hoy los uruguayos pueden hacer tres meses de pretemporada o tener dos de rodaje que jugando y PENSANDO así jamás volverán a definirán nada.

GANAR UN TORNEO CONTINENTAL ESTÁ AL ALCANCE DE LA MANO. EL TEMA ESTÁ EN PROPONÉRSELO Y NO DARLO POR PERDIDO ANTES DE EMPEZAR.

Y lo digo desde el convencimiento absoluto. No porque sea fácil sino porque el fútbol en este continente es tan parejo que CUALQUIERA PUEDA GANAR; sino vean:

Hace 29 años que los clubes uruguayos no ganan un torneo continental; el último fue la Copa Interamericana obtenida por Nacional en 1989 (foto de portada).

En ese lapso, de los 11 países que participan (incluido México desde 1997), salvo Venezuela todos han tenido algún equipo jugando una final continental.

De esos 10 países que tuvieron representantes en alguna final, SALVO URUGUAY (perdieron Nacional y Peñarol) y BOLIVIA (Bolivar) LOS OTROS 8 POR LO MENOS GANARON UN TÍTULO CONTINENTAL, DE 2002 A LA FECHA!

En Sudamérica a diferencia de Europa (Real Madrid, Barcelona, Bayern Munich, PSG y poco más) no hay potencias a las cuales temer.

CASI TODO SE REDUCE EN LA CONCENTRACIÓN, MOTIVACIÓN Y MUCHA, PERO MUCHA ACTITUD!

NÚMEROS QUE DUELEN

Copa Libertadores 1987 Copa Libertadores 1987. La “fiera” Aguirre, autor del gol definitorio ante América de Cali y el técnico, Oscar W.Tabárez.

De las primeras 29 ediciones de la Copa Libertadores los uruguayos disputaron 15 finales y ganaron 8. De las 29 siguientes disputaron una y la perdieron.

El último trofeo para Uruguay lo consiguió Nacional a través de la Copa Interamericana de 1989. Desde entonces se han disputado 64 torneos donde los uruguayos han sido cuatro veces finalistas y no ganaron título alguno (Incl.Libertadores 2018 y Sudamericana 2017). Veamos:

– Copa Libertadores 1990-2017: 29 ediciones, 0 título, 1 final.

– Supercopa Sudamericana 1990-1997: 8 ediciones, 0 título, 1 final.

– Copa Conmebol 1992-1999: 8 ediciones, 0 título, 2 finales.

– Copa Mercosur 1998-2001: 4 ediciones, 0 título, 0 final.

– Copa Sudamericana 2002-2017: 15 ediciones, 0 título, 0 final.

– Lamentablemente, por no acceder a ellas, los clubes uruguayos no han podido disputar desde 1990 a hoy: Recopas, Suruga Bank, Intercontinental, o Mundial de Clubes, Interamericana (no se juega desde 98’), Master de Supercopa (en sus dos ediciones 1992 y 1994), Master de Conmebol (en su única edición de 1996) o Supercopa de Oro (en sus 3 ediciones 1993, 1995 y 1996).

A no menospreciar que todos los títulos reseñados valen uno. Todos fueron y son reconocidos por Conmebol como oficiales.

En estos 29 años de sequía donde nuestros grandes apenas tuvieron cuatro oportunidades de alcanzar un título internacional, han ganado o sido finalistas “las siguientes potencias”: Talleres, Lanus, Rosario Central, Barcelona (ECU), Sportivo Alagoano, Arsenal, Cienciano, Bolivar, Nacional (PAR), Sporting Cristal, Atlético Paranaense, Once Caldas, Liga de Quito, Goias, Ponte Preta, Chivas, Pachuca, Tigre, Huracán, Independiente Del Valle, Chapecoense, entre otros.

Nacional 88 Copa Libertadores 1988. Plantel titular del último partido ante Newell’s.

Vemos que en estos 29 años definieron y ganaron muchos equipos sin historia, otros que nunca volvieron a ganar, muchos sin el “peso de la hinchada”, político y todos los etc que los uruguayos ponemos como excusa desde el sorteo de cada competición. Incluso otros que fueron grandes y hacía décadas no ganaban también volvieron a hacerlo (Boca 1978/2000 – Santos 1963/2011 – River 1996/2015).

Digan cualquier cosa pero NUNCA MÁS QUE NO SE PUEDE O ES DIFÍCIL!

Las excusas sobran pero cuando pasamos raya vemos que todos llegan, todos definen, algunos salen campeones, nosotros no!

Ojalá algún día, antes de empezar una competencia, los equipos uruguayos se vuelvan a proponer salir campeones de un torneo continental.

PEÑAROL Y LA FAMILIA DAMIANI

OTRO CAMPEONATO ESQUIVO PARA PEÑAROL (Actualizado MAYO 2017)

En los últimos 28 años ninguno de nuestros grandes ha ganado nada internacionalmente. Eso es una realidad de todos los clubes del fútbol uruguayo que, por distintas razones, año a año se han avocado a ganar el deslucido campeonato local OLVIDANDO QUE CRUZANDO LA FRONTERA ES DONDE ESTÁ LA GLORIA.

Y LA CULPA ES TUYA! El hincha, que es socio (o debe serlo) y puso (o permitió poner) a gente inepta al frente de SU club. Porque si la cabeza está mal, de ahí para abajo todo estará mal.

Hoy Peñarol ha cosechado otro fracaso. No sólo se despidió de la Copa Libertadores sino que también ha quedado sin posibilidad de participar de la Copa Sudamericana tras salir último en su grupo.

En todos los ámbitos cuando algo no funciona se cambia. Bueno, en todos, menos en el Club Atlético Peñarol.

LA FAMILIA DAMIANI GOBERNÓ PEÑAROL 28 DE LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS CON NÚMEROS NEFASTOS. GANÓ 10 CAMPEONATOS URUGUAYOS Y 1 INTERNACIONAL.

Durante los 28 años de la era Damiani en Peñarol el club ha ganado (10) un campeonato uruguayo menos que Nacional (11) y tan solo tres más que los equipos chicos (7).

EL CONTADOR SE ENCARGÓ DE LLEVAR A TODO EL FÚTBOL URUGUAYO A UN CAMBIO RADICAL DE OBJETIVOS donde lo internacional pasó a 2do plano.

Quinquenio de  por medio sólo importó lo local, aunque con el tiempo el balance también le dio negativo: 10 títulos de 28 posibles.

En lo internacional. Damiani fue campeón continental en su 1er año al mando del club. Luego, los números en el mayor evento continental fueron nefastos.

PEÑAROL DE LAS ÚLTIMAS 18 LIBERTADORES (todas al mando de la Flia. Damiani): No jugó 5, fue eliminado en 1ra ronda en 10 y tan sólo pasó la 1ra ronda en 3.

No jugó las ediciones 2006, 2007, 2008, 2010 y 2015; fue eliminado en 1ra ronda en 2001, 2003, 2004, 2005, 2009, 2012, 2013, 2014, 2016 y 2017; en 8vos de final en la edición de 2000, 4tos en 2002 y fue finalista en 2011.

El slogan “obras, triunfos y balances” patentado por el Contador Damiani quedó en una de las tantas frases hechas -y sin sustento- que se han escuchado en los últimos 28 años.

El balance, otrora orgullo del Contador, indica que los números de la institución hace años están en rojo. Se jactaba de ser una “isla” respecto del poder y sustentarse por sus propios medios pero, con los años, la “Isla” -a la que dio nombre cuando Paco Casal le “robó” a Bizera, Bueno y Cebolla Rodríguez- terminó tapada por el agua.

Bueno y Bizera regresaron hace un tiempo sin pena ni gloria; este año llegó el Cebolla. Prueba reciente de dependencia tuvimos con la votación en la AUF para ver si la indumentaria celeste seguía siendo Puma o Nike. No hace falta recordar por quién votó Damiani y por qué.

LA GRAN OBRA sería el Estadio que empezó a levantarse tras 24 años de dinastía SIENDO JUSTAMENTE PACO QUIEN DIO LAS GARANTÍAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL “CDS”.

¿Más obras? Un Palacio Peñarol en condiciones de 3er mundo mantenido por el basketbol (Tenfield) que el Contador hizo desaparecer a los pocos años de comenzar su reinado. Basketbol donde en 1983 Peñarol supo ser campeón sudamericano.

Por muchos años se instaló el miedo en los socios e hinchas de Peñarol. “Si no es Damiani el Presidente quién pone la plata”. ¿De verdad es para tener miedo? ¿Se pueden hacer las cosas peor que en estos últimos 28 años como para no arriesgar a un cambio?

¿Qué es lo peor que le puede pasar al club en 3 años presidido por una persona distinta Damiani? ¿Descender? Eso es imposible que acontezca en nuestro país.

Peñarol poniendo la 4ta podrá no clasificar a una copa internacional pero jamás decender con lo que es la media de la liga “profesional” uruguaya.

Entonces, sin riesgo de descenso ¿qué es lo peor que te puede pasar? no salir campeón uruguayo? Los 28 años de la Familia Damiani son los de peor cosecha histórica en ese sentido.

Qué es lo otro peor que puede pasar… ¿no clasificar a una Copa internacional? Como tantas veces en la era Damiani. ¿Qué más? ¿No pasar de ronda? Como casi siempre en la era Damiani.

Entonces, con otro Presidente lo primero que hay que hacer es eliminar a los jugadores caros y si es posible afrontar un año entero con un plantel juvenil. Así sucedió en 1987, el primer año de Damiani; mal no le fue.

No digo se vaya a ser campeón de América, como aquella vez, quizás tampoco se salga campeón uruguayo, pero seguro no se generarán deudas y sí recursos que permitan paulatinamente ir acrecentando el poderío del plantel.

¿Por qué recursos? Porque los juveniles es lo único que da ingresos brutos a un club de un país subdesarrollado, en fútbol arruinado como el nuestro. En Peñarol con Damiani los juveniles han sido tapados constantemente por más que en el último año hayan aparecido algunos ascensos interesantes.

EL MANEJO PRESIDENCIALISTA Y AUTORITARIO DE LA FAMILIA DAMIANI DURANTE 28 AÑOS, LEJOS DE LLENAR DE GLORIA Y TÍTULOS A LA INSTITUCIÓN, HA DETERMINADO LA PÉRDIDA CONTANTE DE PRESTIGIO.

Damiani en su campaña electoral 2014 justificó el “éxito de su apellido” al frente de Peñarol -durante 25 años en ese entonces- en tres aspectos que, verán, tienen gusto a poco:

1) Quinquenio: Sirve para aquellos que diferencian entre un Damiani y otro olvidando que desde 1987 estamos ante la misma dinastía. En cuanto al mérito de lo obtenido:

– No fue algo inédito, Peñarol ya había obtenido uno.

– No hay premio extra (valen 5 títulos igual que si se ganaran por separado).

Además, sacando ésos 5 títulos, en los otros 23 años de mandato Damiani sólo ganó otros 5 uruguayos (10 de 28).

Y QUÉ DISTINTO EL PRIMER QUINQUENIO AL SEGUNDO OBTENIDO BAJO EL MANDO DAMIANI. EL PRIMERO LLEGÓ CON 2 LIBERTADORES Y 1 INTERCONTINENTAL, EL DE DAMIANI PELADO!

2) Clásico 5-0. Un partido que no dio un campeonato, tampoco evitó el título del rival, ni fue la mayor victoria histórica clásica.

3) Estadio. El Contador lo anunció en épocas de quinquenio para inaugurar en setiembre de 1998! Después de 27 años de dinastía, con avales de Paco y préstamos del BROU no se ha hecho más que cumplir con una OBLIGACIÓN HISTÓRICA!

A Damiani le debería dar vergüenza catalogar como mérito propio algo que no se hace con fondos íntegros del club al que ha fundido y debería pedirle disculpas POR LA DEMORA a hinchas, socios y personas que ya no están y murieron con ganas de ir al Estadio de Peñarol

Y como dije LA CULPA ES TUYA! Está en vos poder cambiar la realidad. Vos que sos hincha, socio (o debes serlo) y podés evitar que gente que ha demostrado no saber cómo cambiar la realidad, siga al frente de TU institución.

 

EL HINCHA MODERNO

El hincha es aquél que dice querer al club de sus amores por encima de cualquier jugador, Presidente o momento circunstancial.

Aquél que suele exigir y criticar mucho, pero hace poca o a veces nula autocrítica.

Porque es más fácil decir que la culpa es del otro que reconocer que estuvo en uno la posibilidad de haber hecho algo para que un mal momento no hubiese acontecido.

Por eso, en un club, la responsabilidad de TODO recae en el hincha.

¿POR QUÉ? Porque el hincha es (o debe ser) socio y como tal, quien pone o permitió poner al frente de su institución, a tal o cual Presidente.

Y en nuestro fútbol, si vamos a los grandes, que son quienes acaparan mayor atención, sabemos que los Presidentes que los socios han puesto en los últimos 30 años, han dejado muchísimo que desear.

Presidentes viejos en ideas, más allá de su edad, que eligen a cuerpos técnicos sobrevalorados, que generalmente viven del llanto y torneos ganados en el pasado en lugares que, como nuestro fútbol, no revisten mayor jerarquía.

Técnicos que justifican su incapacidad en arbitrajes, conspiraciones, clima, doble competencia o falta de rodaje, lesiones y muchos etc.

Esos que traen jugadores acabados por salarios exorbitantes; alguno porque ganó un campeonato uruguayo o cierto clásico tiempo atrás y a otros, simplemente, para que le cuiden sus espaldas o a pedido de algún contratista.

Claro que el hincha moderno hoy se ocupa más de otras cosas -extra fútbol- tan relevantes para la historia del club como determinar quién tiene más gente, más aliento, la bandera más grande, abandona menos (¿?), festejó su cumpleaños primero, ganó tal o cual partido hace más de medio siglo o junta más plata para una fiesta de colores que después, comparada con cualquier fiesta en el resto del mundo, termina siendo una simple kermese.

En definitiva, cosas que no aportan en nada a la grandeza de su institución.

Es propio de los tiempos que corren que un grande, que no ha ganado nada cruzando la frontera en las últimas tres décadas, disfrute de la desgracia del otro grande, que tampoco ganó nada.

Los grandes, por su gente e historia nunca dejarán de serlo pero cuidado, pensando así, como piensa el hincha moderno, estarán cada vez más alejados de lo que realmente los hizo grandes y reconocidos a nivel mundial.

Porque producto de ése hincha moderno ya están apareciendo los “dirigentes modernos”; barras o aficionados comunes devenidos en dirigentes que una vez llegados a la cúspide del club verán difícil pensar y ejecutar de manera diferente a como lo han hecho en los últimos 30 años.

Antes los Presidentes de los grandes, con aciertos o errores, eran personas de bien, caballeros, respetuosos del otro; daban todo por su club pero no solían caer en el agravio barato hacia el otro.

El gran problema hoy es que los dirigentes de los clubes son personas que están próximas a nunca haber visto ganar nada relevante, entonces, entre ellos también se trenzan a discutir por todos los temas que tan ocupados tiene al hincha moderno.

Lo que deben saber ésos hinchas es que hasta 1990 nadie perdía un minuto en hablar de las boludeces que ellos hablan. Cuando los equipos salían a la cancha no les importaba su cumpleaños, no había humo, banderas gigantes, fiesta de colores ni nada por el estilo; papel picado y mucho aliento eran suficientes para que los jugadores se lo retribuyeran con una Copa internacional.

¿AMISTAD ENTRE PEÑAROL Y ESTUDIANTES?

¿Le robas lo que más quiere a un verdadero amigo? ¿Verdad que no? Bueno, Estudiantes le quitó una Copa Libertadores a Peñarol al ganarle la final de 1970.

No me explico en qué se puede basar un hincha mirasol para considerarse amigo de alguien que me privó de algo tan valioso. Eso, sin tomar en cuenta las veces que se han tomado a golpes de puños hasta con heridos graves en los últimos tiempos.

Alguien muy fanático y con poco conocimiento de la historia de la Copa me puede decir que LA EXPLICACIÓN RADICA EN QUE ESTUDIANTES LE GANÓ A NACIONAL UNA FINAL CONTINENTAL EN 1969.

A ése le diría dos cosas: 1) A Peñarol también le ganó la final de la Libertadores de 1970. 2) Nacional le supo ganar a Estudiantes la final de dicho certamen en 1971.

Por lo tanto si la explicación es por las finales que han disputado y los resultados entre ellos: Estudiantes y Nacional están 1 a 1 en tanto que Estudiantes la gana a Peñarol 1 a 0.

Sería incluso más lógica una relación entre los primeros que la que hoy viven orgullosamente carboneros y pincharratas.

VIOLENCIA EN EL DEPORTE URUGUAYO

La violencia en el deporte no escapa a la violencia que existe en la sociedad de nuestro país. La explicación, así como su posible erradicación, no debe buscarse exclusivamente en el deporte, es un tema social que nace desde los primeros pasos de una persona.

Podemos encontrar diferentes formas de agresión y violencia en los distintos ámbitos de la actividad humana: relaciones personales, laborales, familiares, profesionales, políticas, comerciales, por lo tanto, no debería extrañarnos cuando esta aparece en uno de los ambientes más característicos e importantes de la sociedad contemporánea, el deporte.

Varios aspectos influyen en el cuerpo y mente de una persona a la hora de realizar una competencia deportiva, ya sea a nivel amateur o profesional: su educación, la familia, infancia, adolescencia, alimentación, valores, amistades, etc.

Ello sin tomar en cuenta la cada vez más importante influencia del alcohol y las drogas como factores determinantes a la hora de cometer actos violentos.

Todos ellos son aspectos sociológicos que muchas veces no se toman en cuenta a la hora de tener que evaluar el comportamiento de un deportista que se maneja fuera del reglamento e incurre en hechos de violencia.

En nuestro país en los últimos años hemos tenido hechos de violencia en varias disciplinas a todos los niveles. En partidos de inferiores, tanto de básquetbol como de fútbol, ha habido incluso incidentes con armas de fuego!

A nivel de primera división en básquetbol son reiterados los incidentes y los partidos que deben suspender por agresiones entre deportistas, hinchas o contra los árbitros; basta recordar lo que fueron las finales del Federal entre Welcome y Aguada, años atrás.

Pero la violencia alcanza a otros deportes no tan difundidos. Recientemente hemos visto como en el futsal ocurrieron verdaderas batallas campales entre parcialidades.

Pero sin dudas que lo que más llama la atención es la violencia en el fútbol. No sólo por ser el deporte más popular de nuestro país sino por ser, generalmente, donde se dan los más desagradables episodios.

En la última década, cada clásico pareció significar la ida a una guerra, a tal punto que tuvimos que lamentar más de una muerte en las cercanías del Centenario.

Las causas y los culpables no los debemos buscar exclusivamente en los parciales, hinchas o espectadores ya que muchas veces los dirigentes -con su inacción-, y los deportistas -con su incorrecto proceder-, contribuyen a generar un clima de violencia previo a la competencia, que enerva a sus seguidores. Basta recordar dos antecedentes clásicos para ver que eso es así.

El primero en abril de 1990 cuando Enrique Peña y Obdulio Trasante debatieron toda una semana acerca de la hombría de cada uno dejando de lado todo aspecto y análisis futbolístico del partido que tenían por delante; el resultado: 20 expulsados y suspensión del partido tras una batalla pocas veces vista en la historia de los campeonatos uruguayos.

Peña Trasante

Más acá en el tiempo encontramos el clásico del Torneo Clausura 2000 donde una vez finalizado el partido, y luego de un entredicho entre Richard Morales y Julio Rivas, se generalizó una trifulca que terminó con varios jugadores de ambas instituciones procesados con prisión por la justicia penal.

Muchas veces se confunde a la violencia con la vehemencia normal con que se desarrolla cierta actividad de un modo competitivo dentro de la lealtad que debe primar en una competencia.

La violencia se define como “todo cuanto se encamine a conseguir algo mediante el empleo de una fuerza, a menudo física, que anula la voluntad del otro”.

Debemos diferenciar los actos que ocurren durante la competición y que son susceptibles de ser catalogados como violentos y/o agresivos, respecto de los que transgreden las normas deportivas, las leyes sociales más amplias o las convenciones tácitas aceptadas por los contendientes acerca de lo que es lícito.

Regulación jurídica en nuestro país: La fórmula perfecta para erradicar la violencia en el deporte nadie la tiene. Mucho se habla de lo acontecido en Inglaterra donde, a raíz de los famosos “holligans” y luego de reiterados incidentes en toda Europa que los llevó a estar suspendidos varios años de competiciones internacionales, cambiaron la legislación e impusieron duras sanciones a todo aquél que promoviera disturbios en espectáculos deportivos: privación de libertad y prohibición de concurrir a escenarios, como los más notorios.

En nuestro derecho el tema está regulado en el art.323 del Código Penal. En él se hace mención a la RIÑA: “El que participare en una riña será castigado de 20 a 600 UR de multa o prisión equivalente…”.

En el segundo inciso se hace mención a la RIÑA CALIFICADA que sería, en definitiva, una reyerta confusa, tumultuosa, donde no se sabe quién la comenzó, la causó, etc.

Con el tiempo se agregó el siguiente inciso que regula la riña a nivel deportivo: ART.323 BIS “El que, con motivo o en ocasión de una competencia deportiva u otro espectáculo público que tuviera por objeto recreación o esparcimiento, durante su desarrollo o al ingresar o retirarse del mismo, participare en una riña o compeliere a participar en ella, la dirigiere o la propiciare, será castigado con pena de 3 a 24 meses de prisión”.

La Ley de Seguridad Ciudadana fue la que estableció los requisitos condicionantes de lugar y tiempo como agravantes del delito de riña.

Antes, la responsabilidad de los involucrados era la misma ya fuera a la salida del estadio, en la calle, etc. El mismo artículo establece, además, que “con la misma pena será castigado el que en las circunstancias del inciso anterior, portare armas o las introdujere en el recinto en que se desarrollare la competencia deportiva o el espectáculo público…”.

Si queremos sanciones ejemplarizantes, tomando en cuenta que el máximo castigo previsto no alcanza al mínimo para que un delito sea castigado con penitenciaría y se pueda procesar con prisión, concluimos que lejos se está de disuadir el accionar de los violentos.

Con esta normativa seguiremos teniendo riñas y hechos violentos en los escenarios deportivos cada vez más a menudo.

Desde hace años el mensaje a los violentos es: “hagan que no pasa nada! no hay sanción, no hay medidas de los dirigentes, no hay nada”!

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