Históricamente Ferrari ha tomado decisiones polémicas intercediendo para beneficiar a alguno de sus pilotos por más que ello, a veces, haya implicado perjudicar a otro. Así, Peter Collins cedió su coche a Juan Manuel Fangio (Monza 1956) para completar la carrera, salir segundo, y lograr su cuarto título del mundo.

Hemos visto recientemente como se ha ordenado a Leclerc ceder el paso o no atacar a Vettel, antes se le pidió lo mismo a Raikkonen, más atrás a Massa respecto de Alonso, a Barrichello de Schumacher y así encontraremos varias decisiones controversiales a lo largo de los años.

Quizás, o sin quizás, en el único momento de toda la historia de la F1 donde la Scudería debió dar una orden -que estaba plenamente justificada- fue el 10 de setiembre de 1961 en el Gran Premio de Italia; pero esta nunca llegó.

von Trips celebrando una de sus victorias

Se corría la penúltima carrera (Nº7) de la temporada. El campeonato lo lideraba el alemán Wolfgang von Trips (33 años) que corriendo con Ferrari había obtenido ese año sus dos primeros triunfos dentro de las 26 carreras y cinco temporadas que llevaba en F1.

Con 18 puntos por disputar von Trips llegó a Italia primero, con 33 unidades, seguido por su compañero de equipo Phil Hill, con 29. Stirling Moss tenía 21 y Richie Ginther, también piloto Ferrari, 16.

El sistema de puntuación fue el que rigió de 1960 a 1991 (9-6-4-3-2-1) y se tomaban en cuenta para esa temporada, cinco de los mejores ocho resultados.

Los de Ferrari aún tenían que descartar dos carreras.

Ginther ya no tenía chances en el campeonato dado que, por más que ganara los dos grandes premios pendientes, debía descartar 2 puntos -de lo que ya era su 3er peor resultado- quedando en cualquier caso uno por debajo de von Trips.

Stirling Moss con Lotus ya tenía los tres descartes hechos y era el único que podía arrebatarle el título a los hombres de Ferrari, haciendo al menos 13 de los 18 puntos en juego, siempre que aquellos no siguieran sumando.

En la clasificación von Trips consiguió su primera pole position. Estaba claro que era el favorito a ganar al día siguiente lo cual le alcanzaría para ser campeón en la casa de Ferrari.

El cuerpo de von Trips yace al costado de la pista. Adelante su Ferrari No.4 y a la derecha el coche 36 de Clark

Tras el banderazo de largada Von Trips perdió posiciones… próximo a terminar la primera vuelta, a máxima velocidad en la recta previa a la horquilla, los autos de Jim Clark y el líder del campeonato rozaron sus ruedas haciendo que la Ferrari saliera volando de la pista.

Resultado, von Trips salió despedido del coche falleciendo en el acto. Sí, en el acto. La tragedia fue aún mayor si tomamos en cuenta que además fallecieron 12 espectadores.

Pero la carrera, pactada a 43 vueltas, continuó.

Por más fuerte que suene, en ese momento se conformaba el segundo y tercer descarte de von Trips que ya era sabido, quedaría con 33 puntos finalizado el certamen un mes después.

¿Sus rivales en el campeonato?

Stirling Moss abandonó en la vuelta 36 quedando automáticamente sin chances de ser campeón.

von Trips y Hill

Phil Hill, que lideraba el gran premio, tenía 29 puntos y, recordemos, dos carreras por descartar.

Ferrari como escudería tuvo seis vueltas antes de la bandera a cuadros para advertir a Hill de lo que pasaba.

Ya se sabía, desde la primera vuelta, que von Trips estaba muerto y que nadie, excepto su compañero (¿?), podía llegar a ser campeón.

Se sabía que si Hill ganaba sumaba 9 puntos y automáticamente descartaba 4. Con ello pasaría a von Trips por una unidad y sin importar el resultado de la última fecha -ni el descarte pendiente- se convertiría en campeón.

Cualquier otro resultado de Hill definía el campeonato en la última fecha del año, el Gran Premio de EEUU, en Watkins Glen.

Seis vueltas tuvo la Scudería para hacer campeón del mundo a von Trips.

Seis vueltas para rendirle el mejor homenaje a horas de su fallecimiento, en la casa de Ferrari y frente a los tifosi. Sin embargo, nada se le indicó al piloto estadounidense.

Phil Hill siguió al frente de la carrera hasta el final, consiguiendo su segunda victoria del año, tercera y última en su historial, convirtiéndose así en el sexto piloto campeón mundial de F1.

Lo absurdo es que el homenaje de Ferarri llegó a la carrera siguiente, cuando se decidió no presentar sus coches en Watkins Glen en honor al barón, Wolfgang von Trips.

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