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@En1buena

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36 AÑOS SIN GANAR UN SUDAMERICANO JUVENIL

Si podemos llegar a definir mundiales, como ha pasado más de una vez, no hay excusas para no poder definir sudamericanos juveniles, como pasa desde hace 36 años!

Lo primero que tenemos que hacer es mentalizarnos en que el objetivo es el campeonato, de ahí para abajo, lo que se alcance será bienvenido pero como premio consuelo.

En épocas de Víctor Púa el objetivo siempre era pasar de ronda, luego ir avanzando, quizás clasificar a un mundial pero jamás se habló de la posibilidad de salir campeón.

LA ACTITUD ES TODO y empieza por la cabeza! Eso es lo que por décadas les faltó a los seleccionados juveniles y lo que sobraba cuando se comenzó a disputar este tipo de torneos donde…

De los primeros 10 campeonatos, hasta 1981, Uruguay ganó 7; después, se jugaron 17 torneos Sub.20, 16 en la categoría Sub.17, y más acá en el tiempo 7 Sub.15 de los cuales no ganamos ninguno.

SIGNIFICA QUE DE LOS ÚLTIMOS 40 TORNEOS JUVENILES NO OBTUVIMOS NINGUNO (0%) CUANDO DE LOS PRIMEROS 10 HABÍAMOS GANADO EL 70%.

Además, desde 1981 a la fecha, se jugaron 9 torneos preolímpicos (los últimos 3 en sudamericanos) dónde no solo no obtuvimos el Torneo sino que clasificamos únicamente a la cita olímpica de Londres 2012.

En definitiva a nivel Juvenil entre Sub.15, Sub.17 y Sub.20:

Hasta 1981 Uruguay tenía 7 títulos, Argentina, Paraguay y Brasil 1

HOY Uruguay sigue con 7 pero BRA tiene 26, ARG 8, COL 4, PAR 3, BOL 1 y PER 1

Incluso, por fuera de los sudamericanos pero también a nivel juvenil, se disputan los Juegos Panamericanos donde hubo que esperar 7 Juegos y 32 años para volver a subir al escalón más alto del podio.

futbol-uruguay-campeon-panamericano-toronto-2015Como pasó en Toronto 2015 debemos mentalizarnos desde el comienzo en el objetivo principal para que el momento de la definición nos encuentre motivados y con plena convicción de que el campeonato debe ser celeste.

El proceso Tabárez llegará a su fin a mediados de 2018. Entraremos a jugar los últimos 3 sudamericanos juveniles dentro de su ciclo. Es hora de que el trabajo serio, metódico y responsable que se ha llevado adelante desde 2006 tenga su coronación también a nivel de sudamericanos juveniles.

Dominador hoy por hoy nadie lo es en ninguna categoría. Desde hace un tiempo hemos vuelto a ser competitivos asistiendo de manera constante a los mundiales mayores y juveniles. Pero nuestra historia y este proceso exigen dar un paso más para volver a levantar el trofeo.

Es verdad que las selecciones juveniles son amores pasajeros donde se suele disfrutar del momento y en la mayoría de los casos sus integrantes no tiene gran futuro. Pero 36 años sin que se haya podido consolidar una relación estable que pudiera engendrar un título parecen demasiado.

EL FESTEJO DE PEREIRO

Ha terminado el primer tiempo, le vamos ganando bien a Paraguay y sin embargo, en lugar de hablar del encuentro y sentirnos satisfecho por el juego de Uruguay, no se habla de otra cosa que del festejo de Gastón Pereiro tras convertir el segundo gol.

Me quedo con el saludo y sonrisa de Nandez a Pereiro al terminar la primera mitad y emprender camino al vestuario. Esa sonrisa del capitán de la selección y referente de Peñarol en este plantel, es más que suficiente para callar cualquier comentario fuera de lugar.

En lo personal el festejo no me pareció ajustado a la situación; se está representando a la selección nacional y no jugando por un equipo ni defendiendo sus intereses. Eso no implica que haya que dramatizar ni decir que un gesto como el que hizo significa una ofensa a sus compañeros o la gente.

Por las dudas a los hinchas de los grandes que estén leyendo y tomando partido, para un lado u otro, les recuerdo dos hechos lamentables y que sí implicaron una falta de respeto, protagonizados por dos de sus máximos ídolos.

Hugo De León al salir campeón con Uruguay de la Copa de Oro en 1981 (se dice 80 terminó en el 81) dio la vuelta olímpica con la camiseta de Gremio de Porto Alegre!

Leyeron bien. Cuando todo jugador se envuelve en su bandera o va a sus raíces y saca la camiseta del club de baby fútbol (uruguayo!) que le permitió llegar a coronarse nada menos que con la selección nacional, De León prefirió sacarse la celeste y ponerse la del Gremio, club que lo había comprado.

Pablo Bengoechea, por su parte, en el partido contra México por la Copa América de 1995 disputado en Montevideo, al ser sustituido dejó el brazalete de capitán tirado en la cancha ante el enojo por el cambio y al ver que “ningún compañero se le arrimaba”.

La cinta de Obdulio, Nasazzi y tantas glorias quedó allí, en el césped.

Claro que si se lo hubiese sancionado muy probablemente hoy tendríamos una Copa América menos.

Repito, no me gustó el festejo de Pereiro pero no da para gastar medio comentario tratándose de un joven que aún tiene muchísimo por aprender.

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